
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, explicó en redes sociales que las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos no afectarán los “asuntos internos” de la Isla, ni sus modelos políticos, económicos y sociales.
En un mensaje publicado en su perfil de X, el funcionario destacó que la disposición de La Habana para dialogar con Washington no es nueva y busca resolver las diferencias bilaterales “con apego al Derecho Internacional y respeto a la soberanía de ambas partes”.
Rodríguez Parrilla subrayó que el objetivo del diálogo es solucionar disputas existentes entre ambas naciones, pero sin que esto implique una injerencia en los asuntos internos de Cuba.
La disposición de #Cuba a dialogar de forma seria y responsable con el gobierno de #EEUU no es nueva.
Persigue encontrar solución a diferencias bilaterales, con apego al Derecho Internacional y respeto a la soberanía de ambas partes.
Por tanto, no concierne en lo absoluto a los…
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) March 14, 2026
En los comentarios de la publicación, el congresista cubanoamericano Carlos A. Giménez respondió de manera tajante, afirmando que “ustedes no tienen absolutamente nada que quiera Estados Unidos”.
El legislador republicano destacó que la situación económica y social de Cuba seguirá empeorando a menos que se produzca un “cambio de sistema contundente”. Asimismo, añadió que lo mejor que podría hacer el régimen castrista es “largarse antes de que sea demasiado tarde”.
Las declaraciones del canciller cubano ocurren horas después de que el presidente designado de la Isla, Miguel Díaz-Canel, confirmara públicamente que el régimen de la Isla ha mantenido conversaciones con Washington, a pesar de que el mandatario y otros funcionarios habían negado este diálogo.
En su intervención en la televisión nacional, Díaz-Canel reconoció que la principal finalidad de este diálogo es “resolver las diferencias bilaterales existentes”. Este giro en la narrativa oficial cubana marca un contraste con el discurso de confrontación habitual entre ambos países.
Según fuentes anónimas, estas conversaciones podrían estar a cargo del nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como el “Cangrejo”, quien, pese a no tener un cargo oficial, se encontraba presente cuando el presidente confirmó el diálogo ante miembros del Buró Político, del secretariado del Comité Central y del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
De acuerdo con el Miami Herald, Rodríguez Castro se reunió en secreto con un grupo de funcionarios del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante la reciente cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM) en Saint Kitts y Nevis.
Aunque Rubio evitó confirmar los detalles de este encuentro, destacó que la administración de Donald Trump está dispuesto a escuchar cualquier propuesta de cambio proveniente de funcionarios cubanos.
Los informes no oficiales sobre conversaciones entre Washington y La Habana también involucran a Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y General de Brigada del Ministerio del Interior de Cuba (Minint).
El periodista Carlos Cabrera Pérez reveló hace unas semanas que este funcionario había hablado con un agente de la CIA en territorio mexicano sobre temas relacionados con la crisis bilateral y la sanciones arancelarias impuestas por Trump respecto al envío de petróleo a la Isla.