
El buque cisterna Sea Horse, que salió de Rusia cargado de petróleo con destino a Cuba, ha alterado su rumbo en horas de este viernes y ahora se dirige hacia Trinidad y Tobago. El viraje se da luego de la advertencia de Estados Unidos sobre las sanciones a las que estaría sujeto el navío ruso si descargaba en Cuba.
La noticia se presenta como un golpe para Cuba, pues confirma que Vladimir Putin abandonó a su suerte a sus aliados comunistas de La Habana.
La Isla se encuentra en una severa crisis energética y sus reservas se agotan, por lo cual todas las actividades económicas están paralizadas y los servicios básicos están a punto del colapso.
El propio dictador Miguel Díaz-Canel atribuyó la escasez total de combustible a las sanciones de EEUU, que han dejado a Cuba sin recursos energéticos desde hace tres meses.
El gobierno estadounidense ha impuesto sanciones a Cuba, en particular, limitando el comercio de petróleo ruso hacia la Isla. El 19 de marzo de 2026, se actualizó la Licencia General 134A, que refuerza las restricciones contra el régimen cubano, prohibiendo la importación de crudo y derivados de la Federación Rusa.
Ahora el petrolero descargará en Trinidad y Tobago. La primera ministra trinitaria, Kamla Persad-Bissessar, comentó la semana pasada que existen intereses tanto locales como internacionales, incluidos EEUU, para utilizar las instalaciones de almacenamiento de petróleo inactivas en su país.
Putin abandona a sus aliados de La Habana, le importa más Ucrania
La reciente decisión de Rusia de abandonar a Cuba, que históricamente ha sido un aliado estratégico en el Caribe, subraya un cambio significativo en las dinámicas geopolíticas globales.
Rusia, que recientemente completó la anexión de territorios clave en Ucrania, ahora parece centrarse en sus intereses euroasiáticos, dejando a Cuba a merced de las presiones estadounidenses.
Este giro estratégico también resalta el acuerdo tácito entre las superpotencias nucleares: EEUU está consolidando su presencia en América Latina con la toma de Venezuela y quiere a Cuba; Rusia se ha centrado en Ucrania y China ha consolidado su presencia en el Indo-Pacífico.
Para Cuba, esta nueva realidad geopolítica representa un aislamiento total, sin aliados dispuestos a brindar ayuda significativa. La deserción de Rusia, combinada con las estrictas sanciones estadounidenses, coloca al régimen cubano en una situación desesperada, con pocas opciones para superar la crisis energética y económica.
Cuba en crisis energética
Según cifras oficiales, Cuba consume aproximadamente 110.000 barriles diarios de petróleo, pero solo logra producir unos 40.000 barriles de crudo nacional pesado. Este combustible autóctono, debido a su alto contenido de azufre, solo puede ser procesado por las obsoletas centrales termoeléctricas.
Para cubrir el 60% restante del consumo, la Isla depende de importaciones de diésel y fueloil destinados a los grupos electrógenos y a las industrias y el transporte.
Las carencias han disparado el precio de la gasolina en el mercado informal hasta los 5 dólares por litro, dejando a la población en una parálisis logística casi total que afecta la distribución de alimentos y servicios básicos.

