
El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, anunció esta semana que el Gobierno mantendrá las deportaciones tras la victoria demócrata en las elecciones legislativas. Mediante un mensaje en X, el funcionario reafirmó que la administración de Donald J. Trump continuará su estricta política migratoria pese al cambio de fuerzas en Washington.
“Las deportaciones continuarán”, publicó Mullin un día después de los comicios. La declaración anticipa un enfrentamiento con las futuras mayorías de la Cámara de Representantes y el Senado, que buscan investigar las operaciones migratorias y ejercer mayor control sobre sus responsables.
Deportations will continue.
— Secretary Markwayne Mullin (@SecMullinDHS) November 4, 2026
Para los inmigrantes, incluidos los cubanos que residen en Estados Unidos, el resultado electoral no supone una suspensión de las expulsiones. Tampoco establece beneficios migratorios ni modifica por sí mismo las normas que aplican las agencias federales.
ICE mantendrá sus operativos tras las elecciones
En otra publicación, Mullin defendió los arrestos que realiza el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Aseguró que sus agentes trabajan durante todo el año, incluso en Acción de Gracias, Navidad y las jornadas electorales.
El secretario sostuvo que entre los detenidos recientes había personas condenadas por intento de asesinato, agresión agravada con un arma y abuso sexual de menores. Esa selección de casos no representa un informe general sobre las detenciones ni permite atribuir esos antecedentes a todos los arrestados.
Los demócratas preparan investigaciones sobre inmigración
Bennie Thompson, principal representante demócrata en el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara Baja, pretende utilizar las facultades del órgano para exigir testimonios de funcionarios de Trump. La fiscalización será una de las herramientas de la nueva mayoría, que asumirá en enero de 2027.
Sin embargo, investigar una operación y cambiar las atribuciones de ICE requiere procedimientos diferentes. Las comparecencias permiten reclamar explicaciones, mientras que una reforma necesita superar la tramitación legislativa y la posible oposición presidencial.
Trump conserva la facultad de vetar proyectos. Para revertir esa decisión se necesitan dos tercios de los votos en cada cámara. Además, muchas iniciativas requieren habitualmente 60 senadores para cerrar el debate, lo que puede obligar a negociar con republicanos.
Los fondos hasta 2029 dificultan un freno presupuestario
La presión sobre ICE también encuentra un límite financiero. La Secure America Act, promulgada en junio, asignó recursos para actividades migratorias del Departamento de Seguridad Nacional y sus agencias hasta el año fiscal 2029.
Por ello, rechazar nuevas partidas anuales no elimina los fondos concedidos. Los demócratas podrán promover restricciones y exigir responsabilidades, pero deberán convertir esas propuestas en medidas efectivas. Mientras eso ocurre, el Ejecutivo sostiene su decisión de continuar los arrestos y las deportaciones.