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Canadá podría convertirse en un aliado clave de Trump en su ofensiva contra Cuba

Canadá podría convertirse en un aliado clave de Trump en su ofensiva contra Cuba
El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, se reunió con el viceministro canadiense de Relaciones Exteriores, Arun Thangaraj (Captura de pantalla © Foreign Press Centers – YouTube)

El Departamento de Estado de Estados Unidos puso a Cuba sobre la mesa en una reunión reciente con autoridades de Canadá, en un momento de creciente presión de la administración de Donald Trump contra el gobierno de La Habana y de deterioro acelerado de las condiciones de vida en la isla.

Según The Hill Times, el encuentro reunió al subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, con el viceministro canadiense de Relaciones Exteriores, Arun Thangaraj. Una comunicación oficial difundida tras la reunión, señaló que ambos funcionarios abordaron temas bilaterales y regionales, entre ellos la cooperación en Haití, la prevención de riesgos sanitarios para Norteamérica y la situación cubana.

Durante el intercambio, Landau pidió respaldo para el pueblo cubano, al que describió como necesitado de un cambio urgente frente a la “corrupta dictadura comunista que ha ostentado el poder absoluto en Cuba durante los últimos 67 años”.

La frase marca el tono de una ofensiva diplomática más dura de Washington, que intenta sumar apoyos regionales en torno a su política hacia la isla.

Canadá, un socio incómodo para la estrategia de Washington

El interés de EEUU en Canadá tiene una lectura particular. A diferencia de Washington, Ottawa ha mantenido históricamente relaciones diplomáticas con Cuba y ha apostado por una política de diálogo, cooperación y asistencia humanitaria, incluso en momentos de fuerte tensión entre La Habana y la Casa Blanca.

Canadá fue uno de los pocos países del hemisferio que no rompió relaciones con Cuba tras la Revolución de 1959. Esa continuidad ha convertido a Ottawa en un actor singular dentro del tablero regional: mantiene vínculos con La Habana, pero también es un aliado estratégico de EEUU.

Ese equilibrio se vuelve más delicado ahora. Para Washington, el apoyo canadiense podría ayudar a ampliar el frente internacional contra el gobierno cubano. Para Ottawa, cualquier movimiento demasiado alineado con la Casa Blanca puede chocar con su tradición de relación directa con Cuba y con su propia agenda humanitaria.

La crisis cubana agrava el trasfondo diplomático

La presión estadounidense llega en un contexto de profunda crisis económica y social en Cuba. En los últimos meses, el país ha enfrentado apagones prolongados, escasez de combustible, dificultades para acceder a alimentos, medicamentos y servicios básicos, además de un deterioro sostenido de la infraestructura energética.

Canadá ha respondido a ese escenario con asistencia canalizada a través de organismos internacionales. En febrero anunció 8 millones de dólares canadienses para fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de cubanos vulnerables mediante el Programa Mundial de Alimentos y UNICEF.

En abril, Ottawa informó otros 5,5 millones de dólares canadienses en ayuda internacional, con fondos destinados a servicios de salud, medicamentos, suministros médicos, alimentos y apoyo logístico para la respuesta humanitaria.

La posición canadiense, por ahora, parece concentrarse en el alivio directo a la población y no en una ruptura diplomática con La Habana. Sin embargo, el nuevo pedido de Washington coloca a Canadá ante una presión política mayor: mantener su línea humanitaria o sumarse de forma más explícita a la estrategia estadounidense de aislamiento del gobierno cubano.

Un pulso regional con impacto para los cubanos

Para los cubanos dentro y fuera de la isla, la noticia importa por sus posibles consecuencias prácticas. Cualquier cambio en la postura de Canadá podría influir en la ayuda internacional, en la relación bilateral con La Habana y en el margen diplomático del gobierno cubano ante sus aliados tradicionales.

La administración Trump ha endurecido su lenguaje y sus medidas contra Cuba, mientras funcionarios cubanos han acusado a Washington de usar la presión económica como herramienta de coerción política. En paralelo, organismos y gobiernos aliados han advertido sobre el riesgo de que la crisis energética y alimentaria se transforme en una emergencia humanitaria de mayor escala.

El punto clave ahora es si Canadá mantendrá su estrategia de asistencia directa mediante agencias internacionales o si aceptará coordinar una postura más dura con EEUU. Por el momento, no se ha confirmado un cambio formal en la política canadiense hacia Cuba.

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