
A mediados de julio pasado, la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG, por sus siglas en inglés) interceptó a dos hombres de Miami que viajaban en una embarcación rumbo a Cuba. Tras las debidas investigaciones, ahora ambos comenzaron a enfrentar un proceso judicial por un presunto tráfico de personas.
La Oficina del Sheriff del condado de Monroe y otras agencias de aplicación de la ley presentaron cargos de manera formal, esta semana, contra Oscar Alfredo Bustamante Semeren, de 29 años, y Alejandro Gauche Valdez, de 35.
El incidente ocurrió el pasado 15 de julio, alrededor de las 10:10 p.m., cuando la USCG detuvo el barco en el área de Cotton Key Basin, cerca del marcador de milla 86. La embarcación, equipada con un GPS que marcaba una ruta activa hacia Cuba, levantó sospechas.
Ambos hombres se encuentran actualmente en una prisión de Miami por otros delitos que incluyen posesión de armas de fuego, lesiones y robo de vehículos. Sin embargo, las autoridades del condado de Monroe han emitido órdenes de arresto adicionales por tráfico humano, ampliando así la lista de cargos en su contra.
La Oficina del Fiscal de Estados Unidos decidió no procesar el caso, lo cual generó críticas por parte del sheriff del condado de Monroe, Rick Ramsay. “Seguiremos adoptando una postura firme contra la delincuencia, incluso cuando la Oficina del Fiscal de EEUU no haga su trabajo. La falta de voluntad de la Fiscalía para perseguir a los delincuentes que trafican con seres humanos es triste. Estos delincuentes siguen causando estragos en nuestra comunidad y en otras comunidades”, subrayó el funcionario en una declaración oficial.
La investigación reveló también que Bustamante Semeren está vinculado al “Tren de Aragua”, una violenta organización criminal de Venezuela conocida por sus operaciones en distintos países de Latinoamérica.
Esta conexión ha sido un punto de interés para las autoridades del condado de Monroe, quienes han continuado sus indagaciones en colaboración con la Oficina del Fiscal del Estado, a pesar de la negativa de la Fiscalía federal.
Las autoridades locales han expresado su compromiso de enfrentar con mano firme el tráfico humano en su jurisdicción, señalando que casos como este representan un grave peligro para la comunidad y exigen una respuesta contundente.
Transportar inmigrantes indocumentados a Florida constituye un delito grave de tercer grado. La ley prohíbe esta actividad tanto en el interior como en el exterior del estado. En el Estado Naranja, las sanciones por tráfico de personas pueden incluir multas, libertad condicional o penas de cárcel.

