
China y Venezuela, dos países aliados del régimen castrista, enviaron cargamentos de ayuda internacional tras el paso del huracán Melissa con destino a las provincias del oriente cubano, mientras agencias de la ONU, la Iglesia Católica y la diáspora activan canales paralelos de asistencia.
Al mismo tiempo, el gobierno de Estados Unidos ha ofrecido su ayuda, pero es previsible que la cúpula comunista rechace las condiciones de “sin intermediarios del régimen”.
La Cruz Roja China despachó mil kits familiares de emergencia, preposicionados en La Habana antes del impacto, y ahora distribuidos en los territorios más golpeados. El embajador Hua Xin aseguró que el apoyo continuará según evolucione la situación.
Los paquetes incluyen artículos de higiene, abrigo y utensilios esenciales. La entrega se realiza a través de la Cruz Roja Cubana en coordinación con autoridades locales y militares, lo que ha reavivado demandas de transparencia en la distribución.
El Ministerio de Relaciones Exteriores agradeció la donación y, según la televisión estatal, también reconoció aportes del sistema de Naciones Unidas: 5.000 módulos básicos de salud, 42.000 tabletas de cloro y generadores eléctricos para restablecer servicios básicos.
🇨🇳🤝🇨🇺 ¡Gracias, China!
Agradecemos los kits de familia donados, que ya se envían a las provincias orientales afectadas por el #HuracánMelissa.
Un gesto de amistad y solidaridad que llega directamente a quienes más lo necesitan.#FuerzaCuba https://t.co/KahHpOcNY2
— Cancillería de Cuba (@CubaMINREX) October 30, 2025
La prioridad es responder a una emergencia marcada por viviendas destruidas, cortes de electricidad y agua, y daños en infraestructura, en medio de la desconfianza ciudadana sobre el manejo estatal de los donativos.
El diario oficial Granma resaltó que la contribución china fue “la primera mano internacional” tendida a la Isla y reportó el apoyo de Venezuela. Estos mensajes institucionales buscan mostrar capacidad de gestión en la emergencia.
Caracas envió más de 46 toneladas de insumos a Cuba y Jamaica, de las cuales 26 quedaron en la Isla. El cargamento llegó por Conviasa desde Maiquetía con alimentos, insumos médicos y materiales de construcción.
El canciller Yván Gil enmarcó el envío en el 25º aniversario del Acuerdo Integral de Cooperación Cuba–Venezuela y anunció la salida próxima de un barco con más de 3.000 toneladas adicionales. La Cancillería en La Habana calificó el gesto como una nueva muestra de “hermandad”.
En paralelo, la comunidad cubana en Miami impulsa la campaña “Ayuda para el Oriente de Cuba” para enviar alimentos, medicinas y ropa a Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo. Los organizadores subrayan que se trata de un esfuerzo humanitario y que sería entregado directamente a los afectados sin pasar por el gobierno.
El canciller venezolano Yván Gil, anunció hoy el envío de 26 toneladas de ayuda humanitaria a #Cuba🇨🇺, destinadas a apoyar la recuperación tras el paso del Huracán.
✈️ La ayuda, incluye:
🩺 Insumos médicos
🍲 Productos alimenticios
🧱 Materiales de infraestructura#FuerzaCuba pic.twitter.com/73nmZO7T5P— Cancillería de Cuba (@CubaMINREX) October 30, 2025
Dentro del país, la Conferencia de Obispos Católicos informó que Cáritas está lista para canalizar donaciones nacionales e internacionales y describió la situación como “una catástrofe de enormes proporciones”, con más de un millón de personas afectadas. Por su parte, la UNICEF confirmó suministros preposicionados —kits de higiene, plantas potabilizadoras y material educativo— con foco en niños y adolescentes.
Noruega había adelantado una donación de 400.000 dólares para Cuba antes del impacto de Melissa, según confirmó el embajador John Petter Opdahl. El aporte proviene del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de la ONU (UNCERF) y fue anunciado en redes sociales como apoyo preventivo ante el huracán.
El periodista José Raúl Gallegos preguntó por qué no canalizar la ayuda mediante organizaciones independientes y exigió mecanismos verificables para auditar su destino. Otros usuarios reprocharon a la diplomacia noruega “regalar” dinero de contribuyentes sin garantías, y alertaron que los fondos podrían no llegar a los más vulnerables.
El debate reveló una preocupación de fondo: más allá de donaciones, Cuba requiere libertades y una sociedad civil autónoma que permita respuestas eficaces en emergencias; mientras tanto, el gobierno mantiene el control centralizado de la ayuda.