- Advertisement -

Una historia que comenzó en La Habana termina la semana que viene en Madrid después de seis décadas

Una historia que comenzó en La Habana termina la semana que viene en Madrid después de seis décadas
Madrid pierde un pedazo de Cuba: histórico restaurante Zara cerrará tras más de 60 años (Foto © Periódico Cubano)

Uno de los restaurantes cubanos más antiguos y conocidos de Madrid está a punto de desaparecer. Zara, situado actualmente en el número 8 de la calle Barbieri, en pleno barrio de Chueca, ofrecerá su último servicio el próximo 17 de octubre, poniendo fin a una historia que comenzó en 1964.

El cierre fue confirmado este viernes por El País, que recuerda que el establecimiento se convirtió durante décadas en punto de encuentro para emigrantes cubanos, artistas y clientes madrileños atraídos por su comida criolla, sus daiquiris y el ambiente familiar.

La noticia llega en momentos en que España se ha consolidado como uno de los principales destinos de la nueva emigración cubana, una tendencia incluida en el análisis sobre la expansión y diversificación de la diáspora cubana durante los últimos años.

De La Habana a Madrid: la historia detrás del restaurante Zara

La historia familiar de Zara comenzó mucho antes de que abriera el local madrileño. Inés María Llanos Braña nació en La Habana en 1935 dentro de una familia de origen asturiano que administraba la panadería y dulcería El León de Oro, cerca del Capitolio.

José Alberto Martínez Alonso, conocido como Pepe, había emigrado desde Asturias hacia Cuba. Ambos se conocieron en 1957 en el Centro Asturiano de La Habana, se casaron al año siguiente y abandonaron la Isla en 1961.

Después de pasar por Asturias, la pareja se instaló en Madrid y en 1964 tomó el traspaso de una cafetería situada en el número 5 de la calle Infantas que ya se llamaba Zara. Los platos cubanos fueron incorporándose paulatinamente hasta convertir el establecimiento en una referencia gastronómica.

Ropa vieja, picadillo, congrí, arroz con pollo, plátano frito y yuca formaron parte de una carta que mezclaba recetas españolas y cubanas. La conservación de esos sabores fuera de la Isla sigue siendo uno de los vínculos culturales más visibles de la emigración, como demuestra también la historia de un chef emigrado cuyo restaurante cubano obtuvo una estrella Michelin en Estados Unidos.

Zara se convirtió en refugio de la comunidad cubana en Madrid

En 1978, la antigua cafetería pasó formalmente a funcionar como restaurante. En sus mejores años llegó a servir hasta 160 comidas diarias y se consolidó como un espacio habitual para cubanos residentes en Madrid, especialmente cuando acontecimientos relacionados con la Isla concentraban la atención de la comunidad.

Ese papel de los restaurantes como lugares de reunión para la diáspora se mantiene actualmente en otras ciudades españolas. En agosto, por ejemplo, el meteorólogo José Rubiera fue visto durante una visita a un restaurante cubano en A Coruña, donde destacó la comida del establecimiento.

Zara también atravesó las transformaciones del propio barrio de Chueca. En 2014 tuvo que abandonar su sede histórica de la calle Infantas y trasladarse apenas unas calles, hasta Barbieri 8. Ese año, Inés, hija de los fundadores, y su esposo Jorge asumieron la dirección cotidiana del negocio.

Madrid sigue concentrando una activa comunidad cubana que utiliza restaurantes, espacios culturales y actos públicos como lugares de encuentro. La capital ha sido escenario tanto de concentraciones organizadas por cubanos residentes en España como de eventos musicales y culturales vinculados con la Isla.

Por qué cierra el histórico restaurante cubano de Chueca

Los fundadores fallecieron en febrero de 2021 a consecuencia de la covid-19, con apenas 20 días de diferencia. Pepe tenía 89 años e Inés 85.

Ahora su hija Inés, de 67 años, y su esposo Jorge, de 69, han decidido jubilarse. Según explicó ella a El País, además del deseo de descansar, el negocio cambió después de la pandemia: disminuyó el consumo entre semana y mantener el establecimiento exige una dedicación constante.

La familia tampoco ha querido traspasar Zara. Para sus actuales responsables, continuar sin ningún miembro de la familia al frente habría significado alterar la identidad construida durante más de seis décadas.

El cierre representa además la desaparición de otro negocio ligado directamente a las distintas generaciones de emigrantes cubanos en España, una comunidad que continúa ampliándose mientras miles de personas mantienen abiertos procesos de nacionalidad, residencia y movilidad, incluidos quienes recientemente han podido avanzar hacia la obtención de su primer pasaporte español.

Hasta el 17 de octubre, Zara continuará recibiendo clientes en Barbieri 8. Después de 62 años, Madrid perderá un restaurante cuya historia quedó unida a la emigración cubana y a varias generaciones que encontraron allí un pequeño rincón de Cuba.

Sin comentarios

¿Qué opinas? ¡Déjanos tu comentario!

Please enter your comment!
Ingrese su nombre

Salir de la versión móvil