
La crisis energética de Cuba ya dejó sin vuelos directos a los viajeros de al menos cinco países, afectando el turismo en la Isla, el principal rubro económico al que el régimen le ha dedicado la mayoría de sus inversiones.
Turkish Airlines volvió a mover la fecha para reanudar sus viajes directos a La Habana. La aerolínea turca ahora apunta al 28 de marzo de 2027, cinco meses después de lo que había prometido en agosto. Radio Martí informó del cambio y el sitio especializado AeroRoutes lo confirmó.
AeroRoutes precisó que los vuelos a la capital cubana se retomarían a partir de la semana del 28 de marzo de 2027, como muy pronto, en lugar de la semana del 25 de octubre de 2026. Es la quinta vez seguida que Turkish Airlines corre el calendario.
A fines de agosto, la compañía turca ya había cancelado su plan de volver en octubre. Antes de eso, a fines de marzo de este año, hizo su último vuelo a la isla y suspendió el servicio por la caída del turismo y la falta de combustible. AeroRoutes advirtió que ese nuevo plan también podría cambiar antes de concretarse.
Mientras dura la suspensión, Turkish Airlines solo llega a Cuba con escala en Panamá. Allí los pasajeros deben subir a aviones de la panameña Copa Airlines para completar el trayecto. Esa combinación quedó como la única salida para quien quiera volar desde Turquía sin meterse en mercados con rutas más largas.
Pero Turquía no es el único país que ha tomado sus precauciones con restricciones de este tipo, a la lista de rutas suspendidas se añaden también España, Francia, Canadá y Rusia.
El retraso turco llega después de que Iberia anunciara que sus vuelos directos a Cuba seguirán suspendidos al menos hasta julio de 2027, siempre que las condiciones lo permitan. El comunicado de la española se publicó el 19 de agosto.
Fuentes de Iberia citadas por la agencia EFE explicaron que la grave situación energética de la isla golpea de forma muy significativa tanto la demanda de viajes como las operaciones de la compañía.
Fue el segundo plazo que fijó Iberia desde que el 1 de junio empezó la suspensión de sus rutas. Primero había prometido volver en noviembre, fecha que también tuvo que posponer.
El problema no es solo de estas dos aerolíneas. Compañías de Canadá y Rusia, junto con Air France, Iberia y LATAM Perú, cancelaron por completo sus vuelos a Cuba. Radio Martí detalló que otras, como Air Europa, recortaron la frecuencia de sus viajes o tuvieron que detenerse a reabastecerse de combustible en República Dominicana.
El resultado es un aislamiento aéreo que se profundiza mes a mes. Cuba recibe cada vez menos vuelos y los que quedan dependen de escalas en terceros países. Para el viajero común, eso significa más horas de viaje, más gastos y menos opciones.
La causa de fondo está en la isla. El país no genera ni importa el combustible suficiente para sostener su propia aviación, y tampoco garantiza el suministro a las aerolíneas extranjeras que aterrizan en sus aeropuertos. Sin queroseno asegurado, ninguna compañía puede comprometer una ruta.
El gobierno cubano ha atribuido la escasez a sanciones externas y a problemas financieros para comprar crudo. Los datos que manejan las aerolíneas apuntan a algo más simple: el sistema energético no da abasto ni para el consumo interno, con apagones diarios en varias provincias, y menos para abastecer a la aviación comercial.
La caída del turismo agrava el círculo. Menos vuelos significa menos visitantes, y menos visitantes significa menos divisas para comprar combustible. Las aerolíneas que se fueron no dan señales de volver pronto, y las que siguen operando lo hacen con recortes y desvíos.
La acumulación de suspensiones y postergaciones refleja la magnitud del deterioro del sector energético cubano y su efecto directo sobre la conectividad aérea internacional con el país.