
La Canadian Network on Cuba (CNC) pidió este martes al Gobierno canadiense que retire su recomendación de evitar los viajes no esenciales a la isla y que se restablezcan los vuelos directos a La Hababana.
La coalición, formada por 26 organizaciones sociales y sindicales, también reclamó que se restablezcan los vuelos directos y que se proteja a las empresas canadienses frente a las sanciones de Estados Unidos.
La petición incluye reforzar la cooperación económica, cultural y científica con La Habana y enviar ayuda humanitaria. Además, la CNC solicitó que Canadá mantenga este miércoles, en la Asamblea General de la ONU, su voto a favor de la resolución que pide poner fin al embargo estadounidense.
Tess Stuber, coordinadora de la Brigada de Trabajo Voluntario Ernesto Che Guevara de la CNC, pidió al Gobierno federal que retire la advertencia de viaje y restablezca los vuelos directos de las aerolíneas canadienses entre Canadá y Cuba, informó EFE.
Julio Fonseca, copresidente de la CNC, solicitó que Ottawa autorice al menos un vuelo directo semanal por razones humanitarias para los cubano-canadienses con familiares en la isla. Fonseca dijo que mantener los lazos familiares es una necesidad humana básica y no un lujo.
Canadá recomienda hoy evitar los viajes no esenciales por la escasez de combustible, electricidad, alimentos y medicinas. También advierte que todas las aerolíneas canadienses suspendieron sus servicios a Cuba.
El golpe es fuerte porque Canadá fue durante décadas el principal mercado emisor de turistas a la isla. Entre 2011 y 2019 más de un millón de canadienses viajaron cada año a Cuba, y en 2025 todavía lo hicieron unos 754,000.
En 2026 el desplome fue abrupto: entre enero y agosto llegaron solo 128,400 visitantes canadienses, un 75.6% menos que el año anterior, según la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba.
La caída se aceleró tras el endurecimiento, iniciado en enero, de la presión de Washington sobre los países que suministraban petróleo a Cuba. Después vino la escasez de combustible de aviación, que llevó a las principales aerolíneas canadienses a suspender sus vuelos.
Ese problema no es exclusivo de Canadá. La falta de queroseno Jet A-1 mantiene a diez aeropuertos internacionales cubanos sin capacidad de repostar aviones hasta el 1 de noviembre, según los avisos aeronáuticos vigentes.
La lista incluye La Habana, Varadero, Cienfuegos, Santa Clara, Camagüey, Cayo Coco, Holguín, Santiago de Cuba, Manzanillo y Cayo Largo. La restricción no cierra las terminales, pero obliga a las compañías a cargar combustible en origen o a hacer escalas técnicas en terceros países.
Air Canada suspendió de forma definitiva sus vuelos a Cuba y organizó el regreso de unos 3,000 pasajeros. Iberia cortó su ruta directa entre Madrid y La Habana y extendió la pausa hasta junio de 2027.
Air Europa mantiene la conexión, pero reposta en Santo Domingo en algunos vuelos. Otras aerolíneas, como Turkish Airlines, siguen postergando su regreso.
El origen del problema es interno. Cuba no genera ni importa el combustible suficiente para su propia aviación y tampoco garantiza el suministro a las aerolíneas extranjeras.
El gobierno atribuye la escasez a las sanciones de Estados Unidos, pero la crisis arrastra años de inversión insuficiente, instalaciones envejecidas y fallos de gestión. Nueve de las 16 plantas termoeléctricas del país no funcionan.
El resultado se ve en los aeropuertos. Menos vuelos, rutas más largas y pasajeros varados. La CNC pide a Ottawa que actúe, mientras la isla sigue perdiendo conexiones mes a mes, mientras el régimen sigue sin invertir en mejorar las condiciones de vida para evitar su mala fama turística.