
El régimen de Cuba reconoció la crisis que enfrenta el sector turístico, que era el principal medio de ingresos del gobierno y actualmente sufre una caída dramática, que ha implicado que en plena temporada vacacional apenas registre el 27% de ocupación hotelera.
El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz, informó este miércoles ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que cerca del 73% de la capacidad hotelera del país permanece fuera de operación, lo que mantiene a unos 25.000 trabajadores sin actividad laboral regular.
El funcionario atribuyó el deterioro del sector a la escasez de combustible y al endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos durante 2026, informó el medio oficialista Cubadebate.
Marrero señaló que siete cadenas hoteleras internacionales dejaron de operar en la Isla durante los últimos meses, lo que representa casi la mitad de las habitaciones administradas por empresas extranjeras.
Entre ellas figuran Blue Diamond Resorts, Meliá Hotels International e Iberostar, compañías que redujeron o suspendieron sus operaciones tras los cambios en la política estadounidense hacia Cuba.
La salida de esos operadores coincidió con la entrada en vigor de la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump en mayo de este año.
La medida estableció sanciones para empresas extranjeras que mantuvieran relaciones comerciales con el conglomerado militar GAESA, grupo que controla gran parte de la industria turística cubana a través de Gaviota S.A. Posteriormente, el Departamento de Estado fijó un plazo para que las compañías rompieran esos vínculos si querían evitar restricciones en el sistema financiero estadounidense.
El impacto también se refleja en la llegada de visitantes. Según cifras oficiales citadas por Marrero, Cuba recibió alrededor de 360.000 turistas internacionales entre enero y mayo, una caída del 58% respecto al mismo período del año anterior.
El descenso se suma al resultado de 2025, cuando la Isla registró el menor número de visitantes en más de dos décadas. Las sanciones estadounidenses aceleraron la salida de operadores internacionales, pero también han señalado que la crisis del turismo responde a factores internos.
Los frecuentes apagones, la falta de combustible, el deterioro de la infraestructura y las dificultades para garantizar servicios básicos han afectado la experiencia de los visitantes y la operación de hoteles y centros recreativos.
El medio también ha documentado que la profunda crisis económica y alimentaria ha reducido la capacidad del país para abastecer a la industria turística.
La escasez de alimentos, bebidas y otros insumos obliga a muchos hoteles a operar con servicios limitados, mientras los cortes eléctricos y los problemas con el suministro de combustible dificultan el transporte de turistas y el funcionamiento de las instalaciones.
En destinos como Varadero, varios hoteles mantienen buena parte de su plantilla sin empleo efectivo debido a la baja ocupación. La disminución de visitantes ha reducido la actividad en uno de los principales motores de ingresos en divisas para el país.
Como respuesta, el Gobierno aprobó nuevas medidas para intentar reactivar el sector. Entre ellas figuran la ampliación de la participación de actores privados en algunos servicios turísticos, incentivos para proyectos de ecoturismo, la autorización de negocios dedicados al alquiler de vehículos, la regulación de agencias de viajes privadas y la certificación de guías turísticos.
Además, creó un gravamen del 1% destinado a financiar la promoción y sostenibilidad de los destinos turísticos.
Pese a estas iniciativas, el futuro del turismo cubano continúa condicionado tanto por las restricciones derivadas de las sanciones estadounidenses como por la situación interna del país.
La combinación de crisis energética, escasez de combustible, dificultades para garantizar alimentos y servicios, y una economía en recesión mantiene al sector en uno de los momentos más complejos de las últimas décadas, mientras el Gobierno busca recuperar una actividad considerada estratégica para la obtención de divisas.