
Una excepción al bloqueo petrolero de Estados Unidos para permitir la exportación de combustible a Cuba con fines humanitarios o para apoyar al sector privado estaría generando consecuencias no previstas, según una editorial publicada por Dallas News.
El medio sostiene que los envíos, destinados supuestamente a aliviar la crisis energética de la población cubana, podrían estar alimentando un mercado negro y ofreciendo un respaldo indirecto al gobierno de la Isla.
El análisis señala que la ayuda llega en un momento en que Cuba atraviesa una grave crisis económica, marcada por apagones prolongados, escasez de alimentos y dificultades para acceder a medicamentos. Sin embargo, plantea que el mecanismo actual podría no estar beneficiando exclusivamente a los ciudadanos o negocios privados, sino también a estructuras vinculadas al poder.
Un mercado ilegal alrededor del combustible estadounidense
Según la editorial, un informe de Reuters documentó la aparición de un mercado ilícito donde un galón de gasolina puede venderse hasta por 38 dólares desde apartamentos en La Habana. La publicación atribuye esta situación al flujo de combustible que llega desde EEUU bajo excepciones autorizadas.
El texto advierte que, aunque la intención inicial del programa era responder a necesidades humanitarias y apoyar a emprendedores privados, existe preocupación sobre quién controla realmente esos recursos una vez que llegan a territorio cubano.
El texto plantea que todavía no está claro quién recibe directamente los cargamentos de combustible y expresa preocupación de que los principales beneficiados puedan ser sectores vinculados al Estado cubano, incluyendo GAESA, el conglomerado militar que controla una parte importante de la economía nacional.
Jorge Piñón, analista energético de la Universidad de Texas en Austin, citado por Dallas News, señaló que existen indicios en redes sociales de que algunos contenedores cisterna estarían llegando a estaciones de combustible relacionadas con GAESA.
“Cuba sigue vendiendo gasolina… No están recibiendo barriles de Venezuela. No están recibiendo barriles de México. No están recibiendo barriles de Rusia”, afirmó Piñón. “Entonces, ¿de dónde viene este combustible? De EEUU”.
La presión energética y la respuesta del gobierno cubano
El análisis recuerda que, después de una operación estadounidense en Venezuela que terminó con la salida de Nicolás Maduro del poder, Caracas suspendió sus envíos de petróleo a Cuba. Posteriormente, la administración de Donald Trump aplicó medidas para aumentar la presión energética sobre La Habana.
Sin embargo, el texto sostiene que, en lugar de provocar cambios políticos, las restricciones han llevado al gobierno cubano a adaptarse y encontrar nuevas vías para mantener su funcionamiento.
El medio considera que EEUU debe revisar las consecuencias del programa de exportación de combustible y establecer mecanismos que garanticen que los recursos lleguen realmente a la población y al sector privado independiente.
El análisis señala que Washington cuenta con herramientas diplomáticas para aumentar la presión sobre las autoridades cubanas, incluyendo acciones contra activos internacionales de GAESA y llamados para la liberación de presos políticos.
El editorial concluye que EEUU debe evaluar cuidadosamente sus programas de ayuda para evitar que medidas destinadas a aliviar la crisis cubana terminen fortaleciendo estructuras del Gobierno de la isla en lugar de beneficiar directamente a la población.