
El precio promedio de un carro nuevo en Estados Unidos ha alcanzado cifras alarmantes, llegando a los 50.000 dólares, un incremento del 33% desde 2020. En consecuencia, los pagos mensuales tras adquirir un crédito automotriz se han disparado hasta alcanzar los 750 dólares, una cifra que parece imposible de mantener para muchas familias estadounidenses.
Ante este escenario, los prestatarios, con tal de continuar con el volumen de negocio, están ofreciendo periodos de pago más largos para bajar un poco la letra mensual. Según un reportaje del diario The Wall Street Journal, sorprendentemente, muchos compradores de autos están aceptando e incursionando en una deuda de hasta 8 o 9 años, donde terminan pagando miles de dólares por encima del precio de lista del auto.
Esto representa un cambio drástico en la accesibilidad de los vehículos en el país, impactando especialmente a las familias de clase media, quienes luchan por equilibrar sus presupuestos. Hace cinco años, el costo promedio mensual al comprar un auto era de 380 dólares.
El experto David Kelleher, quien dirige un concesionario de Dodge y Jeep en Glen Mills, Pensilvania, destacó que ya no existen pagos mensuales de 300 dólares por un automóvil nuevo. Afirmó que este tipo de pagos ya es una cosa del pasado y que ahora las familias estadounidenses deben optar por plazos de crédito más largos para poder asumir la compra de un vehículo.
De acuerdo con los datos, un tercio de los compradores de autos nuevos en el último trimestre optaron por préstamos con plazos de al menos 6 años, lo que implica pagos más bajos mensualmente, pero mayores cantidades de dinero por intereses. En algunos casos, los plazos se han extendido hasta los 100 meses, lo que refleja el sacrificio financiero de muchos estadounidenses para mantener sus vehículos.
Varios factores contribuyen a este aumento en los precios de los autos. En primer lugar, la escasez de vehículos durante la pandemia de Covid-19, que afectó gravemente las cadenas de suministro, creó una alta demanda que, combinada con la inflación, resultó en un aumento de los precios.
Además, muchos consumidores, motivados por la mejora de la situación económica tras la crisis sanitaria, optaron por vehículos de lujo, lo que también influyó en el alza de los precios.
Autos más vendidos en EEUU en 2025
- Ford F-Series – ~400 000 unidades
- Chevrolet Silverado – ~284 000 unidades
- Toyota RAV4 – ~239 000 unidades
- Honda CR‑V – ~212 000 unidades
- Ram Pickup – ~172 000 unidades
- GMC Sierra – ~168 000 unidades
- Toyota Camry – ~155 000 unidades
- Tesla Model Y – ~146 000 unidades
- Toyota Tacoma – ~131 000 unidades
- Chevrolet Equinox – ~130 000–158 000 unidades
Actualmente, la deuda relacionada con los préstamos para vehículos nuevos en el país ha alcanzado cifras récord. Según la Reserva Federal de Nueva York, los consumidores deben 1,66 billones de dólares en préstamos para vehículos, lo que supone un aumento de 300 mil millones en comparación con hace cinco años. Esta carga financiera, sumada a la inflación generalizada y las altas tasas de interés, está llevando a muchos a reconsiderar sus decisiones de compra.
La crisis de accesibilidad a los autos nuevos podría mitigarse si los fabricantes ofrecieran opciones más asequibles. La falta de vehículos por debajo de los 30.000 dólares en el mercado estadounidense es uno de los puntos críticos que señala la industria. Expertos como Heath Byrd, director financiero de Sonic Automotive, han manifestado que sin opciones más económicas, el problema de la asequibilidad continuará agravándose.

