
Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes) y los Trabajadores por Cuenta Propia (TCP) en los municipios de Pinar del Río y Santa Clara se incorporan a la oportunidad de acceder a un microcrédito con dinero de las Naciones Unidas, gestionado por el estatal Banco Popular de Ahorro (BPA).
El microcrédito Crece está desarrollado en colaboración con el Banco Central de Cuba, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Fundación de las Cajas de Ahorro Alemana.
Su objetivo es ofrecer financiamiento ágil a las Mipymes y TCP de esos municipios para que puedan invertir en sus negocios. A partir de seis meses de operación, cualquier microempresa o trabajador por cuenta propia podrá optar a este crédito sin importar el sector económico en el que se desempeñe.
Una de las principales ventajas de Crece es la rapidez en el proceso de solicitud y aprobación, ya que no se requieren grandes volúmenes de documentación. Lo anterior porque tampoco se dan a préstamo grandes cantidades de dinero.
Los interesados en acceder a este microcrédito podrán contar con una atención personalizada, lo que facilita la gestión y seguimiento del préstamo. Además, el monto del crédito puede ir aumentando conforme al buen comportamiento de pago del beneficiario.
El microcrédito Crece también ofrece incentivos en términos de tasas de interés y garantías para aquellos emprendimientos que fomenten la inclusión social. Se priorizarán proyectos liderados por mujeres, jóvenes y actividades vinculadas al cuidado de personas en situación de vulnerabilidad. Además, aquellos negocios que promuevan la producción de alimentos podrán recibir este apoyo financiero de manera prioritaria.
La institución bancaria velará para que dinero se invierta en necesidades básicas del negocio como la compra de materias primas, equipos menores, insumos y salarios, así como superar brechas temporales entre los ingresos y egresos de sus negocios.
Los microcréditos son pequeños préstamos otorgados generalmente a personas con recursos limitados, quienes no tienen acceso a los servicios financieros tradicionales. En lugar de garantías convencionales, estos préstamos suelen basarse en la confianza y la responsabilidad compartida, a menudo en grupos solidarios, donde los miembros se comprometen colectivamente al pago. Si uno de los integrantes no paga, los demás deben asumir su parte.
Mientras que el PNUD aporta el financiamiento en dólares o euros, el crédito otorgado por el BPA es en pesos cubanos (CUP). Este desfase en las monedas genera una incertidumbre considerable, ya que la tasa de cambio aplicada por el gobierno cubano establece un valor oficial de 1 dólar = 24 CUP, lo que dista enormemente de la tasa del mercado informal, donde 1 dólar puede superar los 440 CUP.
La diferencia no solo afecta la capacidad de los emprendedores para acceder a recursos realmente valiosos, sino que también puede beneficiar al gobierno, que puede obtener más pesos por cada dólar entregado, exacerbando aún más la devaluación del peso cubano en el mercado paralelo.

