
El Consejo de Estado de Cuba aprobó una nueva medida que libera de sus responsabilidades laborales a los delegados municipales del Poder Popular para permitirles dedicarse de lleno a su trabajo político-ideológico y de control en los barrios cubanos.
La decisión, tomada el pasado 6 de febrero, fue publicada este miércoles por la prensa oficialista. Según los reportes, con la normativa se busca garantizar un vínculo más directo y constante entre los delegados y sus electores en el contexto de la aguda crisis económica, social y energética que afecta al país.
El Acuerdo No. 556-X establece que los presidentes de las Asambleas Municipales del Poder Popular evaluarán en cada territorio qué delegados pueden ser liberados temporalmente de sus funciones laborales habituales.
El régimen castrista quiere utilizar sus últimas fichas de propaganda en respuesta a los complejos problemas que enfrenta el país, tales como la escasez de combustible, las fallas en el sistema electroenergético y las dificultades para asegurar servicios básicos a la población.
La liberación de los delegados permitirá que se dediquen completamente a escuchar a la población, pero no podrán resolver las necesidades locales, pues en sus manos no tienen los recursos necesarios. Su labor solo será de lavado de cerebro a aquellos cubanos que todavía se dejen convencer por las falsas promesas del régimen.
Aquellos delegados que no sean liberados de sus responsabilidades laborales seguirán cumpliendo con sus funciones públicas durante los días no laborables. La medida está respaldada por la Constitución de la República de Cuba, que en su artículo 193 establece que los delegados cumplen un mandato conferido por sus electores en beneficio de la comunidad.
Además, la Ley No. 132, que regula la organización y funcionamiento de las Asambleas Municipales del Poder Popular, señala que los delegados deben recibir el apoyo necesario de los órganos y entidades estatales para desempeñar su trabajo de manera efectiva.
Uno de los aspectos destacados en el acuerdo es el reconocimiento de la experiencia acumulada por los delegados durante la pandemia de COVID-19 y en situaciones de desastres naturales.
El cumplimiento de esta disposición será evaluado de manera periódica por la Comisión de Atención a los Órganos Locales del Poder Popular y la Secretaría de la Asamblea Nacional. Lo anterior para determinar si se extiende la experiencia en el tiempo.
En Cuba, el proceso para elegir delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular es controlado por el régimen. Comienza con la convocatoria del Consejo de Estado, que nombra la Comisión Electoral Nacional (CEN) y luego las comisiones provinciales y municipales, sin independencia real.
El registro electoral se realiza 15 días después de la convocatoria. En las asambleas de nominación, los vecinos proponen y votan a mano alzada, y solo uno pasa a la boleta. La votación secreta se lleva a cabo con boleta única y gana el más votado. El período es de 2,5 años, con rendición de cuentas trimestral.
Sin embargo, el proceso está controlado por el Partido Comunista, y los opositores son reprimidos, lo que genera alta abstención y falta de pluralismo.
no les hace falta salir le dicen a los cubanos de barrios y ellos como buenos chivatones vigilan al pueblo