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Otro experimento cubano: convertir las escuelas al campo en granjas de pollos

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Otro experimento cubano: convertir las escuelas al campo en granjas de pollos

En el IPUEC “Lázaro Acosta Paulín” de Pinar del Río se prevé la cría de codornices, mientras que el “Oscar Sánchez Osuna” estará destinado a gallinas ponedoras en jaulas.

El gobierno cubano desarrolla otro de sus experimentos económicos con el objetivo de convertir en granjas avícolas las escuelas en el campo del país que han sido abandonadas en los últimos años, según dio a conocer el diario oficial Granma.

La prueba comenzará en Pinar del Río con las adaptaciones constructivas de los antiguos preuniversitarios “Lázaro Acosta Paulín” y “Oscar Sánchez Ozuna, ubicados cerca del poblado de Briones Montoto de esta provincia, en los cuales ya se iniciaron las labores constructivas.

A partir de la imagen publicada por el órgano del PCC de Cuba, en una de estas instalaciones de tres edificios laterales unidos por un pasillo central por la que pasaron miles de cubanos en las últimas décadas como parte de un programa que vinculaba el estudio y el trabajo, se pueden ver ahora las lomas de materiales de construcción empleados en la reconversión de los espacios para la cría de aves de corral.

El propósito de este ensayo en el occidente del país es “validar la pertinencia de aprovechar estas construcciones en desuso que abundan en todo el país para la producción de huevos”, según informó el corresponsal de Granma en Pinar del Río Ronald Suárez Rivas.

De ahí que el objetivo de esta iniciativa sea la creación exclusiva de “granjas avícolas de puesta” enfocadas en la cría de gallinas ponedoras, al parecer como medida económica ante la escasez de huevos en la Isla, donde actualmente un cartón se cotiza en el mercado informal en más de 1.800 pesos cubanos.

En el Instituto Preuniversitario en el Campo (IPUEC) “Lázaro Acosta Paulín” se prevé la cría de codornices, mientras que el IPUEC “Oscar Sánchez Osuna” estará destinado a gallinas ponedoras en jaulas. Estas edificaciones diseñadas inicialmente para la enseñanza y albergue de jóvenes cubanos, ahora alojarán 120 mil aves que aportarán anualmente 24.2 millones de huevos de codorniz en el primer caso y en el otro, 53.900 gallinas con una capacidad anual de 10.2 millones de huevos, según los cálculos estimados por el gobierno cubano.

La granja destinada a la cría de codornices, cuya culminación está prevista para el 31 de marzo, ocupará los tres pisos del área docente de la antigua escuela, así como sus cuatro dormitorios, y además incluirá un centro de elaboración “con el propósito de agregar valor a las producciones”.

La transformación de estos espacios docentes en predios avícolas, llevada a cabo por una brigada de 60 hombres en cada una de las obras, implicó la demolición de muchos espacios y eliminación de paredes para la adaptación de los terrenos al hábitat de las aves. 

Algunos internautas en las redes han reaccionado con desagrado ante esta noticia por la tristeza que implica el derrumbe de espacios educativos del país que forman parte de la memoria afectiva de miles de cubanos, amen de la preocupación por el futuro de la educación en Cuba que va literalmente “cediendo terreno” cada vez más en la Isla.

“Qué tristeza ver con lo útil que fueron esas escuelas en los años 70, 80 y 90 y ahora verlas como están destruidas. No podemos seguir destruyendo, porque sino este país no va a avanzar. Hay que construir y cuidar”, expresó Idania Pérez Machín. Mientras, otros cubanos como Maikel Manzano se preguntan incrédulos si “¿comeremos huevos algún día de esas granjas o también los pondrán en MLC?”

Pedro Luis Pino, director de logística de la Empresa Avícola de Pinar del Río, dijo que tras el paso del huracán Ian en septiembre de 2022 se perdió el 40% de las naves de la provincia, de ahí que decidieran darle uso “al gran número de escuelas que permanecen subutilizadas” y aprovechar “la fortaleza de estas construcciones sólidas, mucho más resistentes a los eventos meteorológicos que las granjas tradicionales, cuyas estructuras están envejecidas y sus cubiertas son ligeras”.

No obstante, el especialista aclaró que se trata de un experimento, “pues está por confirmar en la práctica la adaptación de las aves a este tipo de espacios con diferentes niveles y, por tanto, con distintas temperaturas e incidencia del viento”.

Las experiencias de otros países considerados potencias en esta rama como es el caso de España —donde hay alrededor de 1.340 granjas productoras que aseguran el 25 % del consumo de huevo de la Unión Europea— alertan que manejar granjas de este tipo con altos números de aves no es una práctica sencilla, pues se deben retirar los ejemplares muertos a diario, vigilar las posibles epidemias, así como cuidar los sistemas de alimentación, calefacción, ventilación y los daños en patas, alas y picaje o desplumaje en distintas partes del cuerpo, por las condiciones de estrecho confinamiento a que son sometidas estas aves.

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