
Un trabajador de Correos de Cuba denunció que la empresa estatal incumplió sus promesas de pago de utilidades correspondientes al primer trimestre de 2024, exigiendo además el pago de 1.500 pesos cubanos (CUP) por una “jaba” de víveres y productos de aseo que inicialmente fue presentada como sustituto temporal de dichas utilidades. La queja fue publicada en la sección “Acuse de Recibo” del diario oficialista Juventud Rebelde.
Luis Maikel Del Amo Laza, cartero integral del correo Habana 20, explicó que en junio de 2024, la administradora informó a los trabajadores que las utilidades serían reemplazadas por una “jaba” debido al bajo monto recaudado en el trimestre. Los trabajadores aceptaron el acuerdo con la promesa de retomar el pago en efectivo en los siguientes periodos.
Sin embargo, en diciembre, cuando se les citó para entregar la mencionada “jaba”, se les exigió un pago de 1.500 CUP por el paquete, lo cual violaba lo acordado. Al negarse a realizar el pago, Del Amo no recibió ni la “jaba” ni las utilidades que le correspondían, dejando en evidencia la falta de cumplimiento de la empresa estatal.
El trabajador afirma haber enviado una reclamación formal el 30 de diciembre al director del Grupo Empresarial Correos de Cuba, Pablo Julio Plá, y a la directora de la Empresa Habana Centro, Edelys Hernández, sin obtener respuesta hasta la fecha.
La situación ha generado malestar entre los empleados que, son tratados con desprecio. Del Amo cuestiona si esta es la manera adecuada de estimular a quienes realizan una labor esencial para la población.
Pelotean a cubano que se quejó de tupición ante Aguas de La Habana
En el propio apartado Acuse de Recibo se publicó otra denuncia de un cubano que intentó resolver el problema de tupición en su vecindario, pero Aguas de La Habana le aplicó el clásico “peloteo”.
La situación, denunciada por Ibis Caridad Castañeda Montenegro el pasado octubre, no solo ha empeorado con el tiempo, sino que también dejó a los residentes sin una solución concreta por parte de las autoridades.
En mayo de 2024, las aguas albañales contaminaron la cisterna del edificio ubicado en Maloja No. 169, entre Manrique y San Nicolás. Los vecinos limpiaron la cisterna y la desinfectaron por cuenta propia, pero la tupición persistente en la alcantarilla provoca inundaciones cada vez que llueve, agravando los problemas de salubridad.
La acumulación de aguas contaminadas ha generado un aumento de mosquitos en la zona, lo que causó que Ibis, su esposo y su hijo contrajeran Oropouche, una enfermedad viral transmitida por estos insectos. A pesar de los reportes a las autoridades locales, la delegada de la circunscripción informó que la falta de transporte y combustible impedía resolver el problema.
Eladio Cobas Martínez, jefe del Departamento de Atención al Cliente de Aguas de La Habana, reconoció en respuesta que la inspección realizada confirmó que el sistema de alcantarillado funciona, pero no así el drenaje pluvial, el cual requiere mantenimiento integral. Se prometió la intervención de una brigada en enero para desobstruir los tragantes con un carro de alta presión.
Sin embargo, la obstrucción interna del inmueble fue remitida a la Dirección Municipal de la Vivienda, dejando nuevamente a los vecinos sin una solución inmediata.