
La celebración del Carnaval de Guantánamo 2025 sufrió una abrupta interrupción la noche de este domingo, luego de que un cortocircuito en las líneas eléctricas obligara a suspender las festividades y reprogramarlas para el próximo 12 de agosto a las 6:00 p.m., informó la emisora estatal Radio Guantánamo.
De acuerdo con el medio, el incidente ocurrió en las intersecciones de Paseo y Los Maceo, en pleno desarrollo de actividades para niños. Entre los presentes se encontraba una niña, quien, tras el apagón y el susto inicial, fue atendida en el Hospital Pediátrico provincial, donde se confirmó que se encontraba en buen estado de salud. Las autoridades aseguraron que las causas del fallo eléctrico “aún se analizan”.
La suspensión, sin embargo, no solo dejó a la ciudad sin su tradicional fiesta callejera por unas horas, sino que también avivó un debate sobre la pertinencia de celebrar carnavales en el contexto de la crisis actual que atraviesa el país.
Los comentarios en la propia página de Radio Guantánamo reflejaron la inconformidad de parte de la población: desde preocupaciones por la inseguridad: “Esto va a ser una locura, con el kimico y los ladrones buscando a quién devorar”, hasta críticas más amplias sobre la situación económica y sanitaria.
“Todos sabemos que no estamos en condiciones para carnavales”, expresó otro usuario, sugiriendo que el verano podría celebrarse con actividades culturales y deportivas de menor costo y mayor control comunitario. Otros mencionaron el riesgo de incremento de enfermedades respiratorias en un escenario donde la falta de medicamentos y alimentos agrava el panorama.
“Podemos disfrutar del verano de otras maneras, como la realización de diferentes actividades culturales y deportivas por cada Circunscripción”; “Estamos viviendo una situación muy difícil para pensar en carnaval, las enfermedades respiratorias están presente y aumentarán, sin medicina, sin alimentos esto no da más, debieron pensar las posibles consecuencias y ojalá no pase como el COVID”; “No a los Carnavales. Cuiden sus vidas y la de su familia”.
Aunque el comunicado oficial intenta transmitir normalidad y control, el episodio revela la fragilidad de la infraestructura eléctrica y la falta de capacidad de respuesta ante incidentes que, en otros contextos, podrían resolverse sin interrumpir un evento masivo. Además, deja en evidencia la desconexión entre la agenda festiva oficial y las preocupaciones prioritarias de buena parte de la ciudadanía, que hoy parece más enfocada en resolver necesidades básicas que en participar en festejos.
La reprogramación del carnaval para el 12 de agosto será una nueva prueba para las autoridades municipales. No solo deberán garantizar que no se repitan fallos eléctricos, sino también enfrentar el creciente malestar social que, como demuestra esta suspensión, ya no se oculta tras el ruido de las congas ni el brillo de las carrozas.