
Este viernes, José Ramón Viñas Alonso, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33, fue citado a declarar nuevamente por la Seguridad del Estado en la estación policial de Acosta y Diez de Octubre, en La Habana, como parte del creciente hostigamiento que enfrenta la masonería en Cuba.
“En este momento, está siendo interrogado el Soberano José Ramón Viñas Alonso por la policía política construyéndole expediente para quitarlo del cargo, en venganza por la carta del 11J de 2021, en contra de la ‘orden de combate’ contra el pueblo”, publicó en Facebook el escritor Ángel Santiesteban-Prats.
El propio escritor también es objeto de represión, al encontrarse bajo estricta vigilancia por parte de las autoridades. “Estoy sitiado por patrullas y represores para que no acuda al llamado de apoyo a los masones en la estación policial. Nos ha llegado la información [de] que han creado [un] puesto de mando de la SE muy cerca del lugar. Pedimos solidaridad internacional contra el asesinato descarado que se está cometiendo con la masonería en Cuba”, sostuvo.
Una fuente bajo condición de anonimato confirmó a CubaNet que la nueva citación al Soberano Gran Comendador tiene como objetivo tomarle declaración en presencia de su abogado, luego de que en una comparecencia anterior se negara a continuar testificando sin la asistencia legal correspondiente, derecho que le asiste.
La situación en los alrededores de la estación policial de Acosta y Diez de Octubre, en La Habana, era tensa este viernes, según reportó la fuente consultada. “Varios masones estaban dando cita para ir para allá, para mostrarle su apoyo [a Viñas Alfonso]. Hay más de 40 masones ahí a las afueras de la estación”, declaró al medio.
Inician procesos penales contra dos altos representantes de la masonería cubana
La reciente citación a Viñas Alonso se produce en el marco de una causa penal abierta en su contra por el supuesto delito de “tráfico de divisas”, tras haber cambiado 100 dólares en el mercado informal. La denuncia, dada a conocer por CubaNet el pasado miércoles, ha sido considerada por miembros de la masonería como una represalia política.
El Soberano Gran Comendador contó en Facebook que, en correspondencia con un acuerdo del Patronato Masónico, este año hizo dos cambios de 100 dólares entre hermanos para cubrir gastos urgentes en moneda nacional del asilo que administran. El intercambio se habría realizado a 370 CUP por dólar, tasa no oficial, fijada en 120 CUP.
Ese diferencial configuraría un delito económico, agregó en su publicación en Facebook. Viñas Alonso sostuvo que el “tráfico de divisas” puede sancionarse con 2 a 5 años de prisión. Ya le pusieron restricción de movimiento y regulación migratoria como medida cautelar.
También está siendo procesado el Gran Maestro Juan Alberto Kessel Linares, acusado por el régimen del delito de “incitación a delinquir”. En un primer momento, las autoridades le impusieron una medida de alejamiento del Gran Templo Nacional Masónico. Ahora lo señalan por presuntamente haber violado esa restricción al presentarse el pasado 6 de julio en el recinto para ejercer sus funciones.
El economista y miembro de la masonería Sergio Rafael Vidal Águila calificó la ofensiva del régimen como un ataque destinado a someter la autonomía de la organización. Según denunció, Viñas Alonso ha sido objeto de hostigamiento durante más de un año, y la actual acusación por presunto tráfico de divisas busca desacreditar a figuras que defienden la independencia institucional.
en cuba todo el mundo cambia en el mercado de la calle.