
Cuba enfrenta una profunda crisis en la industria avícola, con una drástica disminución en la producción de huevos y una reducción alarmante en la masa animal. En 1991, el país llegó a producir 2.717 millones de huevos de gallina anuales, pero en 2024 solo se alcanzaron 385 millones.
Las perspectivas para el 2025, cuando aún restan poco más de cuatro meses para el cierre, son más alarmantes. Según declaraciones a la prensa oficialista de Jorge Luis Parapar, presidente del Grupo Avícola del Ministerio de la Agricultura, el principal problema es la falta de alimentos.
El país no tiene pienso. Esa escasez hace que caiga la producción y que en los últimos cinco años se hayan perdido 5,4 millones de gallinas ponedoras. Una buena parte murió por hambre y la otra fue sacrificada previendo que no iban a tener comida.
La pérdida de la masa animal significa que la industria avícola ya no cuenta con el 30% del total de gallinas ponedoras que había al cierre de 2019. Las entregas de huevos a la canasta familiar normada se han suspendido, y las Mipymes y actores privados que comercializan huevos lo hacen a precios inalcanzables para gran parte de la población, entre 2.800 y 3.500 pesos cubanos (CUP) por cartón de 30 unidades, según la procedencia.
La prensa oficialista culpa a las Mipymes y otros actores económicos privados de especular con el precio del huevo, la proteína animal de más fácil acceso en el país. Según el artículo publicado en el diario Trabajadores, la importación de huevos sale entre 7 y 8 centavos de dólar por unidad. Luego, ese huevo se vende alrededor de 100 CUP, una cifra equivalente a 20 centavos de dólar, de acuerdo con el tipo de cambio del mercado informal de divisas.
— Jesús Miguel Medina (@nightniebla1) August 25, 2025
Pero el verdadero problema es el gobierno, que tiene a su cargo la mayor parte de la producción avícola en el país, y no deja que el sector privado se haga cargo. La crisis es generalizada.
En Artemisa, por ejemplo, la producción pasó de 650.000 posturas diarias a niveles extremadamente bajos, debido principalmente a la falta de pienso, un factor crucial para la producción avícola.
Esta situación se agrava aún más por la falta de recursos económicos. En 2022, la empresa avícola de Avileña perdió 35 millones de pesos y más de 149 millones en el año anterior, lo que ha llevado a las empresas a depender de créditos bancarios por más de 200 millones de pesos.
La empresa Genética y Pie de Cría está haciendo desarrollos de una especie de gallina más resistente, para “garantizar la calidad de las ponedoras”. Pero en cualquier caso todavía no se ha inventado la gallina que no necesite comer para poner huevos.