
Como parte de las nuevas medidas económicas adoptadas en medio de la crisis, el régimen cubano permitirá la entrada de inversión extranjera en los centros de datos de ETECSA y autorizará a empresas privadas a prestar determinados servicios tecnológicos.
Las decisiones fueron anunciadas por el primer ministro Manuel Marrero ante la Asamblea Nacional, como parte de un paquete de 176 medidas con el que el Gobierno intenta contener la profunda crisis económica de la Isla.
La captación de capital foráneo buscará ampliar la capacidad de los centros de procesamiento de datos de la empresa estatal de telecomunicaciones. La iniciativa supone un giro en un sector que La Habana mantuvo durante décadas bajo control exclusivo del Estado por considerarlo estratégico.
Capital extranjero para modernizar
La apertura evidencia las dificultades financieras y tecnológicas del Gobierno para sostener por sí solo una infraestructura esencial. Pese al discurso oficial sobre soberanía digital, las autoridades recurrirán ahora a socios internacionales para financiar la modernización de ETECSA.
El programa también permitirá que negocios privados ofrezcan computación en la nube, telefonía por internet, centros de llamadas y otras soluciones digitales. No obstante, el régimen conservará el dominio sobre las redes e instalaciones que clasifique como críticas para la seguridad nacional.
Estas concesiones contrastan con las restricciones que durante años limitaron el crecimiento de emprendimientos tecnológicos independientes.
Aunque el Gobierno responsabiliza a las sanciones estadounidenses por el rezago del país, economistas y especialistas también señalan la falta de competencia, el centralismo y las barreras impuestas a la inversión.
Uso de inteligencia artificial en contrataciones públicas
Entre las propuestas figura la creación de normas nacionales para la interoperabilidad, el manejo de datos y el empleo de inteligencia artificial. Marrero aseguró que una plataforma digital utilizará esta tecnología para evaluar riesgos y aportar transparencia a las compras y licitaciones estatales.
La promesa enfrenta dudas debido a la ausencia de organismos independientes capaces de fiscalizar los contratos públicos. El Partido Comunista controla las instituciones encargadas de asignar recursos y supervisar la administración estatal.
También anunció un esquema salarial más competitivo para fomentar la exportación de servicios digitales. A ello se suma la gestión mixta de redes postales y operaciones de última milla, encargadas de completar la entrega de paquetes.
Cuba reconoce los datos como un recurso económico
Las autoridades definieron los datos como el “quinto factor de producción”, junto con la tierra, el trabajo, el capital y la capacidad empresarial. Según el plan oficial, su explotación deberá contribuir a generar ingresos dentro de la denominada economía del conocimiento.
Las disposiciones integran el Eje 21 de Transformación Digital, Inteligencia Artificial y Economía del Conocimiento.
Aunque Marrero negó que las reformas representen un abandono del socialismo, la incorporación de capital privado y extranjero confirma la incapacidad del monopolio estatal para mantener sectores que durante décadas permanecieron cerrados a otros actores.