
Enviar 100 o 200 dólares al mes ya no refleja, en numerosos casos, lo que realmente significa mantener desde Estados Unidos a una familia en Cuba. La inflación, la escasez de alimentos y medicamentos y, especialmente, la crisis eléctrica han añadido gastos que hace unos años ni siquiera figuraban de manera habitual en el presupuesto del emigrado.
Una estimación de Periódico Cubano, basada en precios vigentes durante 2026, indica que una persona en EEUU que sostenga de forma importante a un hogar de tres o cuatro integrantes en Cuba puede terminar destinando más de 500 dólares mensuales a sus familiares. En meses con enfermedades, reparaciones o compras extraordinarias superar los 1.000 dólares resulta perfectamente posible.
La factura anual cambia todavía más cuando el familiar tiene que comprar una estación de energía, paneles solares o baterías para enfrentar los apagones. Bajo esos escenarios, el dinero destinado a Cuba durante un solo año puede moverse entre aproximadamente 8.000 y casi 17.000 dólares.
No existe una estadística oficial que establezca cuánto gasta “el cubano promedio” de Estados Unidos en mantener a su familia en la Isla. Por tanto, este cálculo no pretende representar a toda la diáspora. Se trata de una estimación para un hogar de tres o cuatro personas con una dependencia considerable del familiar emigrado y construida a partir de los costos que enfrenta una familia cubana en agosto de 2026.
Los precios de hace apenas 2 años ya no son referencia
La magnitud del cambio queda reflejada en los propios datos oficiales. Según el Índice de Precios al Consumidor publicado por la Oficina Nacional de Estadística e Información, la inflación interanual alcanzó el 20,70% en julio de 2026. Desde comienzos del año, los precios habían aumentado 15,12%, mientras que solo durante julio crecieron 2,56%.
El problema es todavía mayor cuando se observa aquello que más necesita una familia para sobrevivir. Los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una inflación interanual de 26,36% y aumentaron 3,51% solamente en julio. Esta categoría explicó el 63,18% del efecto mensual sobre el índice general de precios.
El aceite comestible aumentó 19,95% en un solo mes, según la ONEI. El arroz subió otro 2,99% y la carne de cerdo 3,63%.
Los precios encontrados directamente en los mercados ofrecen una imagen todavía más concreta. A finales de julio se habían registrado cartones de huevos de hasta 3.200 CUP y arroz a 530 CUP la libra, mientras el pollo alcanzaba 680 CUP la libra en algunos establecimientos.
Pocos días después aparecieron reportes de huevos a 200 CUP por unidad e incluso precios superiores en determinadas provincias. El litro de aceite llegó a ofrecerse hasta por 4.000 CUP, una cantidad superior al salario mínimo mensual de 3.210 CUP establecido desde julio.
Esa diferencia permite entender por qué un salario cubano difícilmente puede utilizarse como referencia para calcular lo que una familia realmente necesita. Un análisis reciente sobre cuánto necesita ganar actualmente una persona para vivir en Cuba ya evidenciaba la enorme separación entre los ingresos estatales y el costo de cubrir necesidades básicas.
Alimentar a cuatro personas puede llevarse entre $250 y $400
La comida representa la parte más pesada del presupuesto recurrente.Una revisión de precios en establecimientos cubanos y plataformas que permiten pagar desde el extranjero muestra que todavía pueden encontrarse productos importados relativamente económicos por separado.
Por ejemplo, a finales de agosto una caja de 40 libras de muslos de pollo podía rondar los 48 dólares y un paquete mayorista de 22 libras de frijoles negros, unos 23 dólares. El problema aparece cuando se construye una alimentación completa para todo el mes.
Una familia necesita también arroz, huevos, aceite, leche, café, azúcar, pastas, viandas, vegetales, frutas, pan, condimentos, otras proteínas y productos que constantemente cambian de precio o desaparecen de determinados mercados.
Para un hogar de tres o cuatro integrantes, dedicar entre 250 y 400 dólares mensuales exclusivamente a alimentación es una estimación razonable si una parte considerable de los alimentos depende del dinero enviado desde EEUU.
Los 250 dólares representan apenas entre 2,08 y 2,78 dólares diarios por persona, dependiendo de que sean cuatro o tres integrantes. Incluso el extremo de 400 dólares equivale a entre 3,33 y 4,44 dólares diarios por persona.
No se trata, por tanto, de una dieta de lujo. El gasto puede ser inferior cuando los miembros del hogar reciben salarios, pensiones, productos subsidiados o producen una parte de sus alimentos. También puede ser muy superior en familias con niños pequeños, ancianos o necesidades nutricionales especiales.
Otros $150 a $300 terminan llegando para resolver el día a día
Comprar comida desde el exterior tampoco elimina la necesidad de mandar efectivo. En Cuba hay innumerables gastos que el familiar en EEUU no puede resolver enviando una caja: transporte, agua, gas, reparaciones, alimentos frescos, pagos a trabajadores privados, algún trámite, piezas para la vivienda y emergencias cotidianas.
Por ese motivo, para un hogar con dependencia considerable de las remesas resulta razonable añadir entre 150 y 300 dólares mensuales destinados a gastos locales.
El dinero puede desaparecer rápidamente ante cualquier imprevisto. Una reparación de refrigerador, un problema con una bomba de agua, una avería doméstica o la necesidad de utilizar transporte privado puede consumir una parte considerable de lo enviado durante el mes.
Los apagones han introducido además un gasto difícil de cuantificar: la pérdida de alimentos. Cuando una interrupción eléctrica prolongada daña carne, leche u otros productos almacenados en un refrigerador, la familia tiene que volver a comprar algo que ya había pagado una primera vez.
La crisis eléctrica ha llegado al punto de afectar simultáneamente el suministro de agua, ascensores y conservación de alimentos. En Santa Clara, por ejemplo, más de 100 familias llegaron a pasar más de 112 horas sin electricidad ni agua durante julio.
Medicamentos y aseo pueden sumar otros $40 a $120
La situación sanitaria añade otro componente. El propio Miguel Díaz-Canel reconoció recientemente que solo estaba disponible alrededor del 30% del cuadro básico de medicamentos. Al mismo tiempo, la apertura de establecimientos privados ha permitido encontrar algunos fármacos que no aparecen en las farmacias estatales, pero a precios considerablemente superiores.
En una de las nuevas farmacias privadas podían encontrarse productos de uso relativamente común por entre 1.000 y 3.000 CUP. Una suspensión de cefalexina se vendía en 2.000 CUP, mientras algunos suplementos llegaban a 3.000 CUP.
Los precios de medicamentos vendidos en las nuevas farmacias privadas muestran por qué este capítulo puede convertirse rápidamente en una carga para la familia que vive fuera.
En un hogar relativamente sano, calcular entre 40 y 120 dólares mensuales para medicamentos, higiene personal, detergente, productos femeninos y otros artículos similares permite incorporar estos gastos al presupuesto.
Sin embargo, este es probablemente uno de los rangos con mayor variación. Una persona con diabetes, cáncer, hipertensión, necesidades de movilidad o un tratamiento crónico puede requerir cantidades muy superiores.
Mandar cajas también cuesta dinero
Muchas familias combinan transferencias de dinero con paquetes desde Florida. Las tarifas observadas actualmente en agencias de Miami permiten encontrar promociones marítimas próximas a un dólar por libra, mientras los precios regulares pueden rondar los dos dólares.
Una caja marítima de unas 44 libras puede situarse alrededor de los 90 dólares dependiendo de la empresa, el contenido y las condiciones del envío. Y esa es únicamente la transportación. Antes de pagar el envío, el emigrado tuvo que comprar champú, jabón, pasta dental, medicamentos, ropa, alimentos, piezas o cualquier producto que colocó dentro de la caja.
Una familia que envía varias cajas durante el año puede añadir fácilmente un equivalente de entre 20 y 60 dólares mensuales al presupuesto cuando ese gasto se distribuye entre los doce meses.
La suma permite observar un fenómeno que las estadísticas tradicionales sobre remesas no siempre capturan. Una persona puede decir que “manda 200 dólares al mes”, pero estar pagando además comida directamente desde EEUU, una caja con medicamentos, una recarga de teléfono y compras extraordinarias. Su gasto real puede ser dos o tres veces mayor que el valor de la transferencia monetaria.
Entre $500 y $950 cada mes antes de cualquier gasto grande
Al juntar los principales gastos aparece una imagen más completa. La alimentación puede requerir aproximadamente entre 250 y 400 dólares mensuales. El efectivo para transporte, compras locales y necesidades cotidianas puede añadir entre 150 y 300 dólares.
Medicamentos, productos de aseo y limpieza pueden sumar entre 40 y 120 dólares. Las comunicaciones y otras pequeñas necesidades pueden absorber otros 20 a 50 dólares, mientras la parte proporcional correspondiente a paquetería puede rondar entre 20 y 60 dólares.
En un escenario de alta dependencia del familiar emigrado, la suma se encuentra aproximadamente entre 480 y 930 dólares al mes. Redondeando por las constantes variaciones de precios y gastos inesperados, un rango de entre 500 y 950 dólares resulta más prudente.
Una familia con necesidades mayores puede cruzar sin dificultad la barrera de los 1.000 dólares. El cálculo tampoco incluye viajes del emigrado a Cuba, pasajes para sacar a familiares del país, reparaciones importantes de una vivienda, matrículas escolares en el extranjero ni tratamientos médicos costosos.
La EcoFlow cambió por completo el presupuesto de muchas familias
La electricidad es el gasto extraordinario que más diferencia a 2026 de años anteriores. Ante apagones que pueden ocupar buena parte del día, mantener funcionando un refrigerador, ventiladores, luces, teléfonos y determinados equipos médicos dejó de ser una cuestión de comodidad para convertirse en una necesidad doméstica.
Las estaciones de energía y los sistemas fotovoltaicos se han convertido en una de las principales alternativas para quienes tienen familiares capaces de financiarlos desde el extranjero. Una guía sobre sistemas solares disponibles en Cuba muestra que instalar una solución energética completa continúa siendo una inversión de miles de dólares.
Como referencia internacional, la tienda oficial de EcoFlow en Estados Unidos ofrecía a finales de agosto la DELTA Pro 3 por 2.799 dólares. El paquete de DELTA Pro 3 con un panel solar de 400 W aparecía por 3.099 dólares, mientras la versión con dos paneles de 400 W costaba 3.499.
Una configuración mucho más completa, con DELTA Pro 3, batería adicional, panel de 400 W y otros componentes, alcanzaba los 5.499 dólares. Son precios en Estados Unidos. Llevar posteriormente el equipo hasta una vivienda en Cuba puede aumentar el desembolso debido al transporte, peso, volumen y condiciones de entrega.
También existen opciones más económicas. La generación anterior DELTA Pro con panel solar de 400 W aparecía en promociones de la propia compañía por poco más de 2.000 dólares. Para muchas familias, por tanto, resolver el problema de la electricidad puede equivaler de golpe a varios meses de remesas.
Un solo año puede terminar costando entre $8.000 y casi $17.000
Si el apoyo mensual se encuentra entre 500 y 950 dólares, el desembolso recurrente durante doce meses sería de aproximadamente 6.000 a 11.400 dólares. A partir de ahí empiezan los gastos extraordinarios. Si durante ese año el emigrado compra un sistema energético de unos 2.000 dólares, la cantidad destinada a sostener el hogar cubano subiría aproximadamente a entre 8.000 y 13.400 dólares.
Con una DELTA Pro 3 y un panel de 400 W por unos 3.099 dólares, el total anual se movería alrededor de 9.100 a 14.500 dólares. Si la familia necesita una configuración de mayor capacidad cercana a los 5.500 dólares, la cuenta podría alcanzar entre 11.500 y 16.900 dólares en un solo año, sin incluir el posible costo adicional de trasladar el sistema hasta Cuba.
Una emergencia médica, un refrigerador nuevo, una lavadora, una bomba de agua, un aire acondicionado eficiente o una reparación importante puede hacer que el gasto sea todavía mayor. Esto no significa que todos los cubanos residentes en Estados Unidos envíen esas cantidades. Millones de circunstancias familiares diferentes hacen imposible hablar de una sola cifra.
En muchos hogares ya no consiste únicamente en enviar una remesa. El familiar en EEUU termina financiando alimentos, medicinas, transporte, comunicaciones, artículos de higiene, reparaciones y, ahora, una parte de la infraestructura necesaria para disponer de electricidad.
