
La cantante cubana Dianelys Alfonso Cartaya, conocida como La Diosa de Cuba, contó cómo obtuvo 13.809 dólares en Facebook y explicó, en un video compartido esta semana, que la cifra corresponde al pago programado para el 25 de diciembre.
La intérprete de Me dio la gana detalló que el monto proviene del alcance generado por su contenido y subrayó que las críticas que recibe en redes ayudan a impulsar sus resultados.
En el material visual, la intérprete mostró la cantidad exacta y recurrió a la ironía para responder a quienes cuestionan su carrera. Recordó los calificativos que recibe a diario y sostuvo que, pese a esos ataques, su alcance digital continúa creciendo.
Señaló que la viralidad no depende de confrontaciones directas, sino de la actividad constante de su comunidad y del interés que generan sus publicaciones. La Diosa aclaró que no basa sus ingresos en conflictos, sino en contenido familiar, promociones y colaboraciones con marcas que buscan audiencias activas.
Enfatizó que mantiene sus perfiles sin discusiones para preservar la relación con sus seguidores y garantizar que sus plataformas funcionen como espacios útiles para los negocios que la contratan. Según dijo, ese enfoque estable le permite diversificar sus entradas económicas más allá de la música.
La artista también agradeció a quienes la atacan, al afirmar que cada comentario negativo crea movimiento en la plataforma y, por tanto, impacto monetizable. “Es un regalo”, dijo al mostrar la cifra.
Sus palabras provocaron una oleada de reacciones. Muchos usuarios celebraron que la intérprete compartiera públicamente cómo funcionan estos sistemas y reconozca el papel del tráfico digital en la monetización.
El video superó rápidamente cientos de comentarios. Algunos admiradores destacaron su constancia en redes, mientras otros cuestionaron el modelo de ingresos basado en interacciones generadas por polémicas o críticas.
Muchos artistas e influencers cubanos encuentran en las redes sociales su vía más rápida para generar ingresos tras emigrar. Tal es el caso de la influencer Flor de Cuba, quien el mes pasado reportó un millón de dólares en ganancias por ventas a través de TikTok Shop.
La mayoría llega a contextos donde no cuenta con contratos estables, acceso inmediato a escenarios o vínculos con empresas locales.
Ante esas limitaciones, plataformas como Facebook, Instagram, TikTok y YouTube se convierten en herramientas que permiten obtener ingresos desde el primer mes, siempre que el creador logre atraer audiencia y mantener actividad constante.
La monetización funciona mediante vistas, interacción, promociones pagadas y colaboraciones con negocios que buscan llegar al público cubano dentro y fuera de la Isla.
Figuras como comediantes, cantantes, maquillistas y comentaristas de actualidad han logrado ingresos considerables al combinar transmisiones en vivo, contenido diario y acuerdos con emprendimientos locales que operan en Miami, Tampa, Houston o Madrid. Este modelo resulta atractivo porque no exige infraestructura física, solo constancia y una comunidad activa.
En el exilio, donde muchos deben empezar desde cero, las redes ofrecen un mercado inmediato: miles de usuarios interesados en seguir a creadores cubanos y consumir contenido que conecte con la realidad de la diáspora.
Esa demanda permite que artistas sin respaldo institucional transformen su visibilidad en ingresos directos, algo difícil de conseguir en otras industrias más lentas o altamente competitivas.

