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Cuba adelanta el cierre del ciclo escolar por crisis energética

No hay combustible para suplir a las escuelas de Cuba. Imagen de referencia, ceremonia escolar. (Captura de pantalla © NoticiasCubaNet Cuba- YouTube)
No hay combustible para suplir a las escuelas de Cuba. Imagen de referencia, ceremonia escolar. (Captura de pantalla © NoticiasCubaNet Cuba- YouTube)

Cuba decidió terminar de forma prematura el actual ciclo escolar debido a la potente crisis energética que afronta el país, adelantando el término de las clases al la próxima semana.

La crisis energética que atraviesa Cuba ha obligado a adelantar el cierre del curso escolar en varias escuelas del país, una medida que refleja el impacto cada vez mayor de los apagones sobre la educación y la vida cotidiana de millones de personas.

Las autoridades educativas informaron recientemente que el fin del año académico se desarrollaría de forma anticipada durante la segunda mitad de junio debido a las dificultades provocadas por la falta de electricidad. Sin embargo, en numerosos centros escolares la reducción de actividades comenzó antes de lo previsto.

Familiares de estudiantes consultados por medios internacionales describieron un escenario marcado por cortes eléctricos constantes, problemas de conexión a internet y dificultades para preparar las evaluaciones finales.

Muchos alumnos tuvieron que completar tareas y exámenes en condiciones adversas, mientras otros permanecen en casa porque las actividades docentes se han reducido considerablemente.

La situación ocurre en medio de una crisis energética que se ha agravado durante el último año. Medios independientes cubanos han documentado apagones que superan las 20 horas diarias en varias provincias, especialmente fuera de La Habana.

En territorios del oriente y centro del país se han reportado interrupciones casi permanentes del servicio eléctrico, afectando hogares, hospitales, comercios y escuelas.

Las consecuencias van más allá de las aulas. La falta de electricidad dificulta el acceso al agua, limita el transporte público y complica la conservación de alimentos. Muchas familias también enfrentan noches sin descanso debido al calor y a la imposibilidad de utilizar ventiladores o equipos de climatización.

En el ámbito educativo, padres y abuelos señalaron que los estudiantes llegan cansados a clases después de dormir pocas horas. Además, los problemas de transporte provocan retrasos frecuentes entre docentes y trabajadores de los centros escolares.

La escasez de maestros sigue siendo otro desafío. Datos divulgados durante el actual curso indican que ninguna provincia logró cubrir la totalidad de sus plazas docentes.

En algunos territorios, las vacantes sin ocupar representan una parte importante de la plantilla educativa, una situación vinculada a los bajos salarios y a la emigración de profesionales hacia otros sectores o fuera del país.

Especialistas y organismos internacionales han advertido sobre el deterioro progresivo del sistema educativo cubano. La Unesco alertó recientemente que las dificultades provocadas por la crisis energética afectan la asistencia a clases, el aprendizaje y el desarrollo social de niños y adolescentes.

A estos problemas se suma un rezago educativo acumulado durante los últimos años. Expertos han señalado que la reducción de horas lectivas, la falta de recursos tecnológicos, la escasez de personal docente y las interrupciones constantes de servicios básicos están afectando la calidad de la enseñanza y el rendimiento académico de los estudiantes.

Mientras el Gobierno busca alternativas para enfrentar el déficit de generación eléctrica, miles de familias cubanas observan cómo los apagones continúan alterando la educación de sus hijos, en un contexto marcado por una profunda crisis económica y social que impacta prácticamente todos los sectores del país.

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