
El Ministerio de Comercio Interior (Mincin) anunció que ya operan 30 “mercados de barrio” en Cuba. Se trata de establecimientos estatales cuya gestión ha sido entregada a Mipymes y otros actores económicos, que deberán vender productos básicos a precios entre un 15 % y un 30 % inferiores a los de otros comercios, según las autoridades.
Estos establecimientos pretenden transformar las bodegas, las carnicerías y los mercados estatales que han quedado desabastecidos ante la incapacidad del gobierno de proveer alimentos y aseo. Marpessa Portal de Villiers, funcionaria del Mincin, declaró que los comercios operan en todo el país, con mayor número de locales en La Habana, Camagüey y Guantánamo.
El esquema contempla que la gestión de locales pertenecientes a la red estatal pueda ser adjudicada mediante licitación a empresas, mipymes, cooperativas, trabajadores por cuenta propia y determinadas formas de inversión extranjera. La propiedad de los inmuebles, sin embargo, permanecerá en manos del Estado.
Incentivos para la gestión privada de los comercios estatales en Cuba
Entre los incentivos fiscales anunciados para los actores económicos no estatales destaca la bonificación del 5 % en el pago del impuesto sobre ventas y la exoneración de pagar ese tributo a quienes comercialicen de forma mayorista con entidades seleccionadas del sistema de Comercio Interior.
Según las autoridades, la relación entre la empresa propietaria del establecimiento y el actor económico encargado de su gestión quedará formalizada mediante contratos de administración y comercialización. Además, se dará prioridad en la contratación al personal que ya trabajaba en esos locales, mientras que el pago por concepto de arrendamiento estará exento durante los primeros dos años.
Como parte de este proceso, el Mincin impulsa igualmente los llamados Mercados de Abasto, concebidos como una vía para reorganizar el comercio mayorista. Estos espacios permitirán que personas naturales y jurídicas accedan directamente a los productos, mediante operaciones regidas por la oferta y la demanda y distintas modalidades de venta al por mayor.
La ampliación de este esquema se produce en un contexto en el que las autoridades han incrementado la participación del sector no estatal en la gestión de establecimientos que durante años han funcionado de manera limitada, han sufrido problemas de abastecimiento o incluso han permanecido cerrados.
Entre los alimentos priorizados para la venta en los mercados minoristas destacan el arroz, los frijoles, el azúcar, las conservas de tomate, el café, el aceite, la leche en polvo, el pollo, los picadillos, los huevos y la harina de trigo. Mientras que en lo referente al aseo destacan la pasta dental, los jabones, el desodorante y el detergente.