
El régimen cubano aprobó una modificación de sus regulaciones aduaneras que permitirá a determinadas personas naturales introducir mercancías con fines comerciales mediante equipaje o envíos desde el extranjero, una medida que cambia parcialmente las restricciones aplicadas durante décadas.
La disposición fue aprobada por el Consejo de Estado dentro de un paquete de normas relacionadas con el sector privado, aunque todavía no define qué productos estarán autorizados ni quiénes podrán acceder al beneficio.
La decisión modifica el Decreto Ley 22 de 2020, que establece las reglas del Arancel de Aduanas para las Importaciones sin Carácter Comercial. Hasta ahora, la entrada de mercancías destinadas a la venta estaba reservada principalmente a empresas estatales y entidades autorizadas para realizar operaciones de comercio exterior.
Sin embargo, la nueva regulación no convierte automáticamente a todos los viajeros en importadores comerciales. El alcance real dependerá de las condiciones que se publiquen posteriormente en la Gaceta Oficial y de las autorizaciones que establezcan las autoridades.
La medida crea una categoría intermedia para el sector privado
La modificación permitiría que algunos ciudadanos introduzcan productos destinados a actividades comerciales utilizando canales diseñados originalmente para operaciones personales, como el equipaje acompañado o los envíos internacionales.
Aunque la norma reconoce esa posibilidad, las operaciones no serían consideradas formalmente como comercio exterior. Este mecanismo permitiría al régimen facilitar el acceso de mercancías a pequeños negocios sin otorgarles independencia plena para importar directamente.
Las regulaciones actuales de la Aduana de Cuba permiten confiscar artículos cuando la cantidad, frecuencia o características de una importación indican que tienen objetivos comerciales. La nueva disposición establecería excepciones para determinados productos aprobados previamente.
Aún faltan detalles sobre productos, pagos y beneficiarios
El anuncio oficial no especifica cuáles mercancías podrán ingresar, qué cantidades estarán permitidas ni cuáles serán los aranceles aplicables. Tampoco se conocen los requisitos para solicitar estas autorizaciones ni la frecuencia con la que podrán realizarse las operaciones.
Una de las principales dudas involucra a los cubanos residentes en el exterior, especialmente a quienes viven en Estados Unidos y podrían intentar aprovechar la medida para enviar productos a la Isla.
El término “personas naturales” utilizado en la norma no aclara si podrán beneficiarse los emigrados, si será obligatorio residir en Cuba o si el permiso estará limitado a trabajadores por cuenta propia, propietarios de mipymes u otros actores económicos.
La crisis de abastecimiento impulsa una nueva flexibilización
El Decreto Ley 22 mantiene como referencia límites de 200 dólares para envíos y 1.000 dólares para equipaje de pasajeros, aunque en distintos momentos las autoridades han aprobado excepciones temporales con montos superiores.
La Aduana cubana ha aplicado regulaciones especiales que permitieron operaciones de hasta 500 dólares, con exención sobre los primeros 30 dólares y un impuesto del 30% sobre el excedente. Por ello, será necesario esperar la nueva normativa para conocer si existirán límites diferentes para las importaciones comerciales.
Durante años, el gobierno cubano restringió la posibilidad de importar productos para vender bajo el argumento de proteger las reservas de divisas. La nueva flexibilización ocurre mientras el país enfrenta una prolongada crisis de abastecimiento, caída de la producción estatal y dificultades para garantizar bienes básicos.
La medida podría ofrecer nuevas oportunidades a algunos negocios privados, pero también mantiene un esquema donde el acceso a mercancías dependerá de permisos y regulaciones definidas por las autoridades. La publicación del texto completo permitirá determinar si representa una apertura económica más amplia o una autorización limitada bajo supervisión estatal.
