
El gobierno cubano emitió una respuesta ante el envío de ayuda humanitaria desde Estados Unidos para los damnificados por el impacto del huracán Melissa, ocurrido el pasado mes de octubre en el oriente de la Isla.
A través de un comunicado oficial, las autoridades comunistas han expresado que aceptan la asistencia, pero también han señalado que “no permitirán que esta se utilice como una herramienta de manipulación política”.
El huracán Melissa, que azotó Cuba el pasado 29 de octubre, dejó un saldo devastador de decenas de viviendas destruidas y miles de damnificados. Ante esta tragedia, la administración del presidente Donald Trump anunció la entrega de tres millones de dólares en ayuda humanitaria destinada a las víctimas del ciclón.
Esta asistencia sería canalizada principalmente a través de la Iglesia Católica, evitando la intervención del gobierno cubano, como parte de una estrategia para evitar que el régimen se apropie de los recursos enviados.
La Habana, sin embargo, ha cuestionado este enfoque, calificándolo de “oportunista” y de intento de manipulación política. Según las autoridades, en ningún momento hubo una comunicación directa entre el gobierno norteamericano y el cubano para confirmar los detalles del envío.
En cambio, fue la Iglesia Católica quien informó sobre la intención de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU de ser el canal para hacer llegar la asistencia material. “Cuba no se opone a la asistencia procedente de gobiernos u organizaciones, siempre que beneficie al pueblo y no se utilicen las necesidades de los damnificados para lucrar políticamente bajo el disfraz de gesto humanitario”, dice el comunicado.
En este sentido, el texto emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) indicó: “La contribución que provenga por cualquier vía se recibe, organiza y canaliza en Cuba a través de las autoridades gubernamentales que tienen ese encargo oficial y con la participación de organizaciones, como la Iglesia Católica y otras, con probada trayectoria en este tipo de procesos”.
El gobierno cubano también subrayó que esta contribución, aunque útil, representa solo una fracción del esfuerzo realizado por el pueblo y el gobierno cubano, así como de la ayuda recibida de otras partes del mundo, incluidas organizaciones no asociadas con el gobierno estadounidense.
El primer cargamento de ayuda comenzó a llegar a Cuba ayer 14 de enero, a través de vuelos chárter con destino a Holguín y Santiago de Cuba, con más de 525 kits de alimentos y 650 kits de higiene y tratamiento de agua. Esta ayuda beneficiará a aproximadamente 6.000 familias en las provincias más afectadas.
El huracán Melissa dejó un impacto mucho mayor del que inicialmente se había reportado, con más de 3,5 millones de personas afectadas según un informe de la ONU. Las lluvias torrenciales y los vientos de hasta 200 kilómetros por hora causaron graves daños a viviendas y cultivos, dejando a muchas familias sin hogar y con pérdidas económicas considerables.
Gobierno cubano actuó con lentitud tras el impacto del huracán Melissa
Más de una semana después del paso de dicho ciclón sobre el oriente cubano, el régimen había priorizado en su propaganda y en los recorridos del presidente Miguel Díaz-Canel, en lugar de comenzar la distribución de ayuda humanitaria.
En la localidad de Guamuta, municipio El Cobre, Santiago de Cuba, Yoel Alejandro Pérez, un joven trabajador por cuenta propia, protagonizó un acto de valentía al alzar la voz frente al mandatario.
Durante el encuentro, Pérez denunció la desatención estatal hacia las familias damnificadas por el ciclón, especialmente en su comunidad. En un gesto poco común en un país con restricciones a la libertad de expresión, el joven criticó la falta de respuesta oficial ante la destrucción de viviendas, algunas de ellas completamente arrasadas por el huracán.
Pérez pidió justicia para las viviendas en ruinas y destacó la difícil situación de quienes se han visto obligados a vivir temporalmente en casas de familiares y amigos debido a los daños.
Su intervención llamó la atención sobre la falta de apoyo estatal en momentos de necesidad, cuestionando la efectividad de las medidas de recuperación implementadas por el gobierno.