
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) enfrenta este martes 18 de noviembre una de sus jornadas más críticas de 2025, al reportarse un desbalance de generación que sobrepasó los 1.700 megavatios (MW), lo que mantendrá en apagón a prácticamente la mitad del país en el horario pico.
Según datos divulgados por la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), a primeras horas de la mañana, la disponibilidad de energía apenas alcanzaba los 1,390 MW, muy por debajo de una demanda que rondaba los 2,270 MW. La diferencia provocó más de 900 MW de interrupciones inmediatas.
La situación empeorará durante la noche, cuando la demanda crezca y la UNE prevé un déficit cercano a los 1,665 MW. La Habana, que suele ser priorizada, tampoco escapa a la crisis. La Empresa Eléctrica provincial confirmó nuevos cortes escalonados que se extenderán desde la tarde del martes hasta la madrugada del miércoles.
El día anterior, la capital había quedado parcialmente a oscuras durante más de once horas, con una afectación máxima estimada en 270 MW. La situación viene a empeorar las críticas condiciones en las que se encuentran los cubanos.
El colapso del SEN responde principalmente a la paralización simultánea de varias plantas termoeléctricas: tres unidades en la CTE Antonio Maceo (Santiago de Cuba), una en Felton (Holguín) y otra en Santa Cruz del Norte. A ello se suman trabajos de mantenimiento en otras dos instalaciones y más de 470 MW limitados por fallos en la generación térmica.
La falta de combustible y lubricantes agrava el panorama. Según la UNE, 84 centrales de generación distribuida permanecen detenidas por esta causa, lo que representa casi 700 MW fuera del sistema. También está inoperativa parte de la central de motores del Mariel, donde otros 96 MW no pueden incorporarse al SEN.
El aporte de los parques solares fotovoltaicos ha resultado insuficiente: apenas 2,020 MWh generados el día anterior, una cifra incapaz de compensar la caída generalizada del sistema térmico, que continúa siendo el pilar de la matriz energética del país.
En el oriente de Cuba la situación es aún más complicada. Los efectos del huracán Melissa mantienen fuera de servicio más de 160 MW en Holguín, Granma y Santiago de Cuba. En esos territorios, la población afronta apagones continuos de hasta 24 horas, con barrios que acumulan días enteros sin electricidad estable.
La crisis no es nueva. El domingo 16 de noviembre, el país ya había sufrido un déficit cercano a los 1,500 MW, afectando a millones de personas. Durante toda la última semana, los reportes oficiales han mostrado oscilaciones peligrosas entre los 1,400 y 1,600 MW de déficit, sin señales de mejoría.
La prolongación de los cortes sigue afectando gravemente la vida diaria: alimentos que se descomponen por falta de refrigeración, fallos en el suministro de agua bombeada, limitaciones en hospitales y colapso del transporte eléctrico. En varias provincias, los ciudadanos reportan interrupciones que superan las 20 horas diarias.
Pese a la magnitud de la crisis, las autoridades no han ofrecido un plan de recuperación ni un estimado claro de cuándo podría estabilizarse el servicio. Mientras tanto, la población enfrenta un escenario energético que muchos describen como el peor vivido en décadas, en medio de un SEN al borde del colapso estructural.

