
El gobierno cubano perdió respaldo este miércoles en la Asamblea General de la ONU. Su resolución contra el embargo estadounidense obtuvo 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. El resultado representa una caída de 35 apoyos respecto a 2025, cuando la propuesta recibió 165 votos favorables.
Los resultados fueron confirmados por la redacción de Periódico Cubano mediante el seguimiento de la transmisión en vivo. Aunque La Habana conservó una mayoría favorable, aumentaron tanto los votos contrarios como las abstenciones frente al balance del año anterior.
En 2025, siete países rechazaron la resolución y otros 12 se abstuvieron. En esta ocasión, el bloque contrario sumó diez votos adicionales, mientras las abstenciones crecieron en 13. El respaldo favorable descendió un 21,2 % respecto a aquella votación.
Entre los países que votaron contra la propuesta estuvieron Argentina, Bosnia y Herzegovina, Colombia, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Hungría, Israel, Lituania, Marruecos, Macedonia del Norte, Paraguay, Eslovenia, Trinidad y Tobago, Ucrania, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos.
También se detectan cambios importantes entre gobiernos europeos y latinoamericanos que tradicionalmente respaldaban la iniciativa del régimen. Alemania, Italia, Países Bajos, Polonia, Perú, Japón y Corea del Sur figuran entre los países que habrían pasado del voto favorable a la abstención.
El cambio resulta relevante para el gobierno cubano, que utiliza esta votación anual como una muestra de respaldo internacional a su exigencia de levantar las restricciones de Washington.
Confrontación diplomática previa a la votación entre Cuba y EEUU
El canciller cubano Bruno Rodríguez y miembros de su delegación interrumpieron ayer martes el discurso del embajador estadounidense Michael Waltz y se acercaron al estrado durante el debate sobre el embargo a Cuba en la Asamblea General de la ONU.
Waltz denunciaba los privilegios de la élite gobernante cubana cuando Rodríguez avanzó hasta quedar a pocos metros del podio, acompañado por otros diplomáticos, entre ellos el embajador Ernesto Soberón. La delegación exigía detener una intervención que consideraba ofensiva.
Khalilur Rahman, quien presidía la sesión, pidió al canciller que regresara a su asiento. El representante estadounidense rechazó el acercamiento y acusó a la delegación de intentar intimidarlo.
“Esta persona tiene que alejarse del podio. No me va a intimidar ni a los Estados Unidos de América”, respondió Waltz. También advirtió que continuaría exponiendo sus señalamientos sobre la corrupción del régimen y hablaría más lentamente ante cada interrupción.
La representación cubana presentó al menos tres cuestiones de orden, invocando el artículo 71 del reglamento de la Asamblea. La presidencia rechazó las objeciones y devolvió la palabra al estadounidense. Rodríguez lo acusó de mentir y cuestionó su actuación.
El incidente alcanzó al portavoz de Waltz, J.P. Freire. Según el New York Post, un integrante de la delegación cubana intentó quitarle el teléfono mientras grababa el enfrentamiento.
Durante su exposición, Waltz mostró fotografías de artículos de lujo que atribuyó a Fidel Castro y Miguel Díaz-Canel, incluidos relojes Rolex, corbatas Hermès y bolígrafos Montblanc.
El embajador valoró los relojes en 40.000 dólares, equivalentes, según afirmó, a 55 años de salario promedio en Cuba. Además, presentó imágenes de un refugio costero de 14.000 metros cuadrados en Varadero, cuyo uso atribuyó a la familia Castro. Con esas imágenes contrastó los privilegios de los dirigentes con las privaciones de la población cubana.