
El régimen castrista recibió este jueves 14 de mayo en La Habana al director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), John Ratcliffe, en una reunión con representantes del Ministerio del Interior (Minint).
Lo anterior pese a que la agencia que encabeza fue señalada como pieza clave en la operación estadounidense que culminó con la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, aliado de La Habana, y la muerte de 32 militares cubanos en Caracas el pasado 3 de enero.
Según la versión oficial del régimen castrista, la visita fue solicitada por Washington y “aprobada por la Dirección de la Revolución”. Los comunicados oficiales suelen dirigirse de esta manera cuando no quieren nombrar por su nombre a Raúl Castro.
El encuentro fue presentado por la propaganda comunista como parte de un esfuerzo de “diálogo político” en medio de la crisis bilateral con EEUU.
Sin embargo, el comunicado omitió un antecedente incómodo: apenas meses antes, Cuba había rendido honores oficiales a los cubanos muertos durante la intervención estadounidense en Caracas, a quienes calificó como “héroes”.
Los restos de los 32 soldados cubanos que cuidaban a Maduro y resultaron muertos en la operación especial de EEUU fueron recibidos en La Habana en ataúdes cubiertos con la bandera nacional, durante una ceremonia encabezada por Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro y altos mandos militares.
Un giro cargado de contradicciones
La contradicción política resulta evidente. El mismo régimen que usó la muerte de esos militares para reforzar su narrativa antiestadounidense abrió ahora las puertas al jefe de la agencia de inteligencia estadounidense.
La Habana no solo aceptó la presencia de Ratcliffe, sino que informó que ambas partes expresaron interés en desarrollar cooperación bilateral entre órganos de seguridad y cumplimiento de la ley.
John Ratcliffe en su condición de jefe de la CIA y nombrado por Donald Trump supervisa la recolección de inteligencia, el análisis, la contrainteligencia, las relaciones con servicios extranjeros y las acciones encubiertas.
Ratcliffe asumió oficialmente el cargo el 23 de enero de 2025. Esa función lo coloca en la cúspide política y administrativa de la agencia señalada en reportes internacionales por su papel en la operación contra Maduro.
La operación contra el entonces gobernante venezolano no fue improvisada. The Guardian reportó que el trabajo de la CIA y otras agencias de inteligencia fue “crítico” para establecer los patrones de movimiento de Maduro desde agosto, con el objetivo de conocer cómo se desplazaba, dónde dormía y qué rutinas seguía.
El mismo reporte indicó que drones de espionaje y una fuente humana dentro del gobierno venezolano ayudaron a ubicarlo antes de la incursión.
En ese contexto, la responsabilidad de Ratcliffe puede plantearse en términos políticos y operativos indirectos.
La cadena de responsabilidad puede exponerse así: Donald Trump autorizó la acción; la CIA aportó inteligencia y seguimiento; Ratcliffe dirigía la agencia; las fuerzas estadounidenses ejecutaron la captura; y en el operativo murieron 32 cubanos vinculados a las estructuras militares y de inteligencia que protegían al aliado venezolano de La Habana.