
Cuba recibió los primeros lotes de aspirina producidos en China gracias a un proyecto de cooperación entre empresas de Biocuba Farma y compañías chinas. Este cargamento, que llega en un momento crítico para la población cubana, pretende aliviar la falta de medicamentos esenciales, como la aspirina de 81 mg, que será distribuida en los próximos días en hospitales y farmacias del país.
Los primeros lotes de este importante medicamento fueron fabricados en China bajo un acuerdo de cooperación que involucró a Laboratorios Metsol y la empresa HUPE CNC, ubicada en la ciudad de Huang.
Este modelo de colaboración entre ambas naciones se ha materializado después de un proceso de transferencia tecnológica. Según las autoridades cubanas, el proyecto se apoya en la infraestructura de la empresa china, que se ha convertido en un socio estratégico del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Cuba.
Para qué sirve la aspirina de 81 mg
La aspirina de 81 miligramos es una dosis baja de ácido acetilsalicílico, que se utiliza principalmente para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Su función principal es reducir el riesgo de formación de coágulos sanguíneos, lo que puede ayudar a prevenir eventos como:
- Accidente cerebrovascular (ACV): Especialmente en personas que tienen riesgo de sufrirlo debido a condiciones como hipertensión, diabetes o antecedentes familiares.
- Infarto de miocardio (ataque al corazón): En personas con riesgo elevado de enfermedades del corazón, la aspirina puede ayudar a evitar la formación de coágulos que bloqueen las arterias coronarias.
- Problemas circulatorios: Se usa en algunas personas con arterias bloqueadas o con riesgo de enfermedad arterial periférica.
El proyecto también incluye la exportación de productos farmacéuticos cubanos hacia China, como el plasma de proteínas globulares (PPG), un producto derivado del plasma sanguíneo. Este plasma es procesado y utilizado en la fabricación de medicamentos, especialmente aquellos dirigidos al tratamiento de diversas condiciones médicas como problemas cardiovasculares y trastornos hemorrágicos.
Sin embargo, este acuerdo también pone de manifiesto la dependencia cada vez mayor de Cuba respecto a países extranjeros, en lugar de invertir en el desarrollo de capacidades propias en la Isla.
Si bien la colaboración con China ha traído beneficios inmediatos, también refleja la incapacidad del régimen cubano para crear infraestructura y generar empleos bien remunerados que puedan sostener la industria local de medicamentos.
En Cuba, las constantes dificultades como apagones, escasez de combustible y un éxodo masivo de trabajadores han sido factores que empujan al país a depender de potencias extranjeras como China.
En lugar de fomentar la innovación y la autosuficiencia, el gobierno parece preferir acudir a soluciones temporales, como importar medicamentos de China, mientras la población sigue enfrentando carencias críticas y una economía cada vez más golpeada por el embargo y las políticas internas fallidas.
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