
El Gobierno cubano avanza en la transformación de la red de bodegas estatales en los llamados Mercados de Barrio y Mercados de Abasto, un nuevo modelo comercial que permitirá la participación de mipymes, cooperativas y trabajadores por cuenta propia en la gestión de establecimientos públicos.
Periódico Cubano conversó con algunos ciudadanos que cuestionan cómo quedarán los productos normados y qué ocurrirá con las personas en situación de mayor vulnerabilidad.
El Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) presentó la medida como una estrategia para reorganizar el comercio minorista y mayorista, mejorar la distribución y acercar alimentos y artículos de aseo a la población. Las autoridades aseguran que los nuevos comercios ofrecerán precios inferiores a otros puntos de venta y garantizarán mercancías básicas.
La gran pregunta: ¿qué pasará con los vulnerables?
Aunque el Gobierno afirma que la libreta de abastecimiento se mantendrá para controlar la entrega de productos normados, varios usuarios expresaron dudas sobre la capacidad del sistema para proteger a quienes dependen de esas asignaciones.
Como parte del nuevo esquema, cada Consejo Popular tendrá una “bodega madre”, o varias en los territorios más grandes, destinada a atender a personas vulnerables y gestionar posibles donaciones. Precisamente ese punto es uno de los que más interrogantes ha generado entre los consumidores.
“De todo esto me sigue preocupando los vulnerables”, comentó una usuaria identificada como Rebeca Cabrales en redes sociales. Otros ciudadanos cuestionaron cómo funcionará la distribución y si realmente llegarán los productos destinados a quienes tienen menos recursos.
“Me preocupa que cuando alguna vez se acuerden manden algo normado, cómo será la cola. Además, como siempre, el primer mes quizás funcione bien y después”, escribió Grisel Herrera Polo.
Las dudas también alcanzaron al futuro de la libreta de abastecimiento, un mecanismo que durante décadas ha servido para distribuir alimentos subsidiados, aunque en los últimos años ha reducido sus entregas debido a la crisis económica y la escasez.
“¿Y tú crees que darán algo normado? La libreta fue a bolina”, respondió Cabrales ante otro comentario, reflejando el escepticismo de algunos consumidores sobre la continuidad del sistema.
Más mercados, pero bajo presión por la escasez
El MINCIN informó que ya funcionan más de 30 Mercados de Barrio en diferentes provincias del país, con mayor presencia en La Habana, Guantánamo y Camagüey. Inicialmente se había anunciado la apertura de 24 establecimientos bajo esta modalidad.
Las autoridades aseguran que estos locales podrán vender productos con reducciones de precios de entre un 10 % y un 30 % respecto a otros puntos de venta. Entre los artículos previstos están arroz, azúcar, café, leche en polvo, pollo, picadillo, aceite, huevos, frijoles, jabón, detergente y papel sanitario.
No obstante, consumidores han señalado que el principal desafío no será solo el precio, sino la disponibilidad constante de productos en medio de una crisis de abastecimiento que afecta la red estatal.
Mipymes administrarán locales estatales con beneficios fiscales
El nuevo modelo permitirá que mipymes, cooperativas y trabajadores por cuenta propia administren establecimientos pertenecientes al Estado mediante contratos de administración y comercialización. Los inmuebles seguirán bajo propiedad estatal.
Entre los incentivos anunciados figura la exoneración del pago de arrendamiento durante los primeros dos años y una bonificación del 5 % en el impuesto sobre ventas para determinados actores económicos.
El MINCIN también impulsa los Mercados de Abasto, destinados al comercio mayorista bajo reglas de oferta y demanda. La transformación ocurre mientras muchas bodegas cubanas han sufrido años de deterioro, desabastecimiento y limitaciones operativas.
Para una parte de la población, el cambio abre una expectativa de mejor acceso a productos; para otros, representa otra promesa que deberá demostrar si logra resolver el problema principal: que los alimentos lleguen de forma estable a todos, especialmente a quienes dependen del sistema de distribución estatal.