
Más del 70% de la demanda eléctrica del territorio cubano podría verse afectada si se cumple el pronóstico de la Unión Eléctrica (UNE) durante el horario de máximo pico, ante la falta de funciones de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras.
Periódico Cubano confirmó a través de un informe de la UNE que habrá una afectación de 2.245 megavatios (MW). La cifra representa la mayor afectación anunciada para 2026 y, de concretarse, superaría los 2.208 MW registrados a las 8:50 de la noche del jueves.
Para el pico nocturno, la empresa estatal estima una disponibilidad de apenas 1.065 MW frente a una demanda de 3.200 MW. El porcentaje no significa necesariamente que una proporción idéntica del territorio permanezca apagada.
El deterioro quedó expuesto desde las 6:00 a. m. de este viernes, cuando el Sistema Electroenergético Nacional disponía de 995 MW para cubrir una demanda de 2.863 MW. En ese momento había 1.866 MW afectados, mientras que para el mediodía se calculaban cortes por 1.550 MW.
La situación se agravó con la nueva salida de la central Antonio Guiteras, el mayor bloque unitario del país. La instalación matancera sufrió una pérdida de agua en la caldera apenas dos días después de reincorporarse al sistema y acumula 16 interrupciones durante 2026.
Especialistas vinculados a la central sospechan que el salidero podría localizarse nuevamente en el economizador. Ese componente, encargado de aprovechar el calor de los gases para elevar la temperatura del agua, ha provocado varias paradas durante los últimos meses.
Además, la UNE reportó tres unidades averiadas: la 6 de la CTE Máximo Gómez, la 6 de Diez de Octubre y la 2 de Lidio Ramón Pérez. Otras cinco permanecen bajo mantenimiento en las centrales Máximo Gómez, Ernesto Guevara, Antonio Maceo —Renté— y Diez de Octubre.
Las limitaciones de la generación térmica restan otros 311 MW. Para la noche se espera incorporar la unidad 5 de Mariel, con 65 MW, pero también está prevista la salida de la unidad 2 de Santa Cruz, que dejaría de entregar 75 MW.
El déficit de combustible constituye el otro componente crítico. Un total de 106 centrales de generación distribuida están detenidas por esa causa, con 890 MW indisponibles. Tampoco producen las patanas de Regla y Melones ni las centrales de fueloil de Mariel y Moa. En conjunto, la carencia de combustible mantiene fuera de servicio 1.203 MW.
La crisis combina el deterioro de plantas con décadas de explotación, reparaciones parciales y una severa reducción de las importaciones petroleras. Cuba no recibe combustible venezolano desde diciembre y el último cargamento mexicano llegó en enero. A finales de marzo, un petrolero ruso entregó unos 700.000 barriles, pero ese alivio resultó temporal.
La Habana responsabiliza a las sanciones y a la presión petrolera de Estados Unidos. Sin embargo, las averías crónicas y la falta de inversiones suficientes en las termoeléctricas anteceden al endurecimiento reciente de Washington. El propio sistema depende de equipos envejecidos que operan mediante reparaciones de emergencia.
Los apagones han sobrepasado las 20 horas en zonas de La Habana y son más prolongados en varias provincias. Los cortes interrumpen el bombeo de agua, dañan alimentos, limitan el transporte y afectan hospitales, comercios y comunicaciones.