
Una cubanoamericana generó polémica en redes sociales tras llamar “dictador” a Donald Trump y afirmar que no tramitará el pasaporte de su hija si el documento incluye la imagen del mandatario republicano.
La crítica ocurre en medio de un debate nacional por una edición conmemorativa de pasaportes estadounidenses que el Departamento de Estado diseñó con la imagen de Trump por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La controversia comenzó cuando la mujer mostró su pasaporte estadounidense y rechazó la posibilidad de que el nuevo diseño lleve la imagen de Trump. En el clip, sostuvo que espera que para 2034 el mandatario “ya no esté por todo esto” y agregó que preferiría ver incluso a “Mickey Mouse” antes que el rostro del presidente en el documento.
La cubanoamericana fue más allá y anunció que no gestionará el pasaporte de su hija bajo esas condiciones. “Ella no va a tener un pasaporte con la cara de ese sucio aquí. No me da la gana. ¿Me entiendes? Y estoy en todo mi derecho”, expresó en el video, que fue compartido luego por otros usuarios y provocó una oleada de respuestas críticas.
La reacción contra la mujer fue mayoritariamente negativa. Varios usuarios cuestionaron que una cubanoamericana, viviendo en Estados Unidos, compare el país con una dictadura por la presencia de una imagen conmemorativa en un documento oficial. Para muchos críticos, la comparación resultó desproporcionada frente a la realidad cubana.
Mayra Domínguez, quien reposteó el clip en X, escribió que escuchar a una cubanoamericana decir desde la libertad que vive en una dictadura y que Trump es un dictador resulta “contradictorio e incoherente”. También defendió que Trump fue elegido y que, si a alguien no le gusta su gobierno, debe esperar las próximas elecciones.
Escuchar a un cubano americano decir desde la libertad, que está viviendo en una dictadura Y que Donald Trump es un dictador, resulta contradictorio e incoherente.
Tienes toda la libertad de expresar tu opinión, pero no significa que sea certera.
Donald Trump fue elegido por… pic.twitter.com/LLRPh66FxD— Mayra Dominguez (@MayraDo57466678) May 1, 2026
Otro comentario fue más directo y vinculó la molestia con los cambios políticos impulsados por la actual administración republicana. “Dictador porque ya no tienen el relajito que tenían con los demócratas. Si tanto se siente incómoda, que renuncie a la ciudadanía y regrese a Cuba”, señaló un usuario.
Según la información oficial, la edición del pasaporte estadounidense tendrá 25.000 unidades que comenzarán a distribuirse en julio próximo para todos aquellos que tramiten su pasaporte a partir de esa fecha.
De acuerdo con un modelo difundido, el rostro de Trump y su firma en color dorado aparecerán en la cubierta interior del documento. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, señaló que estos pasaportes tendrán arte personalizado e imágenes reforzadas, sin alterar los elementos de seguridad del documento estadounidense.
El episodio expuso otra vez las tensiones políticas dentro de la comunidad cubana en el exilio, especialmente en Miami. Una parte importante respalda a Trump por su postura dura contra el régimen castrista. Otro sector, en particular migrantes recientes, lo rechaza por medidas contrarias a la migración y en cierto modo por su extremo culto a la personalidad.
¿Trump tiene un excesivo culto a la personalidad?
La polémica por el pasaporte conmemorativo se suma a una serie de decisiones de la administración Trump para asociar programas, edificios y símbolos oficiales con su nombre, imagen o firma.
Entre los casos más mencionados están el Kennedy Center, el Instituto de Paz de Estados Unidos rebautizado con su nombre, la Gold Card migratoria, TrumpRx.gov, TrumpIRA.gov y las Trump Accounts para menores.
También figuran nuevos billetes con su firma, monedas conmemorativas con su imagen, pases de parques nacionales, pancartas en edificios federales y una clase de buques de guerra denominada Trump-class.
A ello se añaden proyectos como un arco triunfal en Washington y una biblioteca presidencial en Miami con una estética monumental. Sus seguidores lo presentan como parte de la celebración del 250 aniversario de Estados Unidos y de su legado político. Sus críticos ven una personalización excesiva del Estado alrededor de un presidente en funciones.