
Una cubana estalló en llanto ante la frustración por los prolongados apagones en Cuba, denunciando llevar más de 35 horas sin electricidad, y que esta solo llega cada dos días a su hogar.
A través de un video compartido en sus redes sociales, la mujer lloró y reclamó que en su comunidad la corriente eléctrica llega solo cada dos días y por espacio de alrededor de dos horas, una situación insostenible.
Dominada por el llanto, la cubana afirmó estar en medio de un ataque de ansiedad, provocado por su pésima calidad de vida, que calificó como una crueldad del gobierno.
“Lo que se vive en este país es la tortura psicológica más grande de la historia (…) ¡Esto es inhumano y es un abuso! No hay quién viva en este país”, clamó.
La mujer aseguró que las interrupciones han hecho prácticamente imposible mantener una rutina normal, trabajar de manera estable o descansar adecuadamente.
“¿Para qué tengo dos títulos universitarios si no puedo trabajar? No puedo ganarme mi salario, mi dinero, no puedo hacer absolutamente nada, como cabeza de mi casa es imposible poder sobrevivir porque no puedes trabajar”, continuó.
Según relató, la falta de energía limita incluso actividades básicas dentro del hogar. También señaló que los problemas de conectividad se han agravado debido a los cortes, obligando a muchas personas a buscar señal de internet en techos o zonas elevadas para poder comunicarse o realizar trámites.
“Que alguien me diga, con dos horas cada dos días de electricidad, por no hablar del internet, del trabajo que se pasa para conectarse que hay que estar subiéndose en los techos para tener un poco de conexión”, indicó.
La joven explicó que, pese a contar con estudios universitarios, las condiciones actuales dificultan generar ingresos o desempeñar un empleo con regularidad. Afirmó además que la incertidumbre sobre los horarios de servicio eléctrico afecta el sueño y provoca niveles elevados de estrés entre quienes deben adaptar toda su vida a los apagones.
“Alguien que me diga, en dos horas de electricidad cada dos días, ¿quién puede hacer algo? Ni descansar. Es que no tenemos ni horario de sueño, miren mis ojeras por dónde están ya. Soy una persona joven y siento que me estoy cada día poniendo más vieja del estrés que me consume”, indicó.
La cubana destacó que es el régimen comunista lo que mantiene al país en esas condiciones, afirmando que la situación puede ser incomprensible para personas en el extranjero.
“¡Esto es inhumano y es un abuso! No hay quién viva en este país. Si estás viéndome desde otro país da gracias a Dios de no vivir en la miseria comunista, en este país no tienes salida, no tienes escapatoria y no tienes forma de sobrevivir”, lamentó.
Su desesperación es el reflejo de una realidad que se ha extendido por numerosas provincias cubanas durante los últimos años, y que ha incluso alcanzado a la capital cubana, que mucho tiempo se mantuvo en un lugar privilegiado con prioridad en el suministro eléctrico.
Las denuncias indican que en varias localidades los residentes reciben apenas entre tres y cuatro horas de electricidad al día, mientras que en otras zonas los cortes superan las 20 horas continuas.
La crisis energética está relacionada con el deterioro de las termoeléctricas, la falta de combustible y las dificultades para realizar reparaciones e inversiones en el sistema eléctrico nacional. Como resultado, los déficits de generación se han convertido en una situación habitual que afecta a millones de personas.
Los apagones tienen consecuencias que van más allá de la falta de iluminación. La interrupción constante del servicio dificulta la conservación de alimentos, limita el acceso al agua en viviendas que dependen de equipos eléctricos y complica el funcionamiento de pequeños negocios y trabajadores por cuenta propia.
También impacta el rendimiento escolar de estudiantes y universitarios, así como las actividades laborales de quienes dependen de internet o equipos electrónicos para generar ingresos.
En muchos hogares, las familias deben reorganizar sus horarios para cocinar, lavar o cargar dispositivos durante los breves periodos en que regresa la electricidad.
“Honestamente nadie, nadie va a entender la situación que se está viviendo en este país. Nos están robando el sueño, nos están robando trabajo, ya no sé qué quieren de nosotros (…) uno no tiene tiempo de ocio, de trabajo, de descanso, tienes una comida al día, y da gracias a dios si puedes tener una comida al día, ¡Es inhumano! ¡Es un abuso!”, concluyó.
Mientras las autoridades continúan anunciando supuestas medidas para reducir el déficit energético, los ciudadanos aseguran que la situación se ha vuelto cada vez más difícil, pues la crisis energética solo aumenta y se suma a la inflación, la falta de alimentos, las dificultades de transporte y la inestabilidad de las comunicaciones.