
Una cubana identificada en Facebook como Maité Sierra, denunció el deterioro de su vivienda debido a las continuas inundaciones provocadas por una tubería rota, desde hace más de 15 años y desatendida por Aguas de La Habana.
“Vivo allí con mis padres y mi hijo y desde que tengo uso de razón mi casa, construida hace más de 40 años, está en estas condiciones y no es por falta de recursos por nuestra parte, sino por falta de atención de las autoridades”, denunció la mujer residente en el municipio Arroyo Naranjo.
Afirmó que cientos de personas en áreas aledañas a su propiedad presentan problemas con el suministro de ese líquido, mientras su casa “está inundada con agua potable por una rotura en una tubería que pasa por debajo de la Calzada de Bejucal, y que abastece los hospitales Julio Trigo y Aballí, así como al Consejo Popular La Güinera”.
Debido a la presencia constante de agua, la infraestructura de la construcción se ha visto afectada. Tal como se ve en unas imágenes compartidas en la publicación, el piso se le está hundiendo y el moho crece en las paredes, que también se quiebran por la humedad.
“¿Cuándo mi casa se caiga me darán una igual?”, cuestionó Maité Sierra, que precisó que se trata de una vivienda de dos plantas. “¿Tendré que ir a parar a un albergue con mis hijos? ¿Por qué?”, agregó consciente del destino que sufren muchas familias cubanas, que pierden las esperanzas de tener un hogar cuando se ven afectadas por situaciones similares y el gobierno se cruza de manos.
“¿Por qué tengo que esperar a que ellos tengan los recursos si hay ciento de hoteles en construcción?”, precisó ante una triste realidad del país. Mientras la Isla se cae a pedazos y numerosos ciudadanos viven en edificios en peligro de derrumbe, el régimen invierte el dinero en instalaciones turísticas o lo desvía hacia obras totalmente innecesarias como el Centro Fidel Castro, para preservar el “pensamiento” del dictador.
Maité Sierra aseguró que entre los locales afectados también se encuentra un Instituto de Salud para trabajadores y, a pesar de las quejas presentadas por los vecinos y miembros del mencionado centro a varias instancias de la provincia, la rotura persiste.