
Una mujer cubana falleció el pasado jueves en La Habana y su cuerpo permaneció tendido más de 12 horas en su propia casa sin que apareciera el carro fúnebre para recogerlo, generando indignación entre familiares, vecinos y usuarios en redes sociales.
El hecho fue publicado por el periodista Alberto Arego, quien reseñó la denuncia de Consuelo Jiménez, hermana de la víctima, quien reside en Estados Unidos y se enteró de la situación a través de una videollamada.
El fallecimiento ocurrió alrededor de las nueve de la mañana. Desde entonces, el cuerpo de Anays Hernández Ramos permaneció cubierto por una sábana en el mismo lugar donde murió. Su hermana, desesperada, acudió a un grupo de Facebook para pedir ayuda: “Estoy que me muero aquí mismo, ya lo de Cuba es una desgracia”.
Vecinos del barrio confirmaron que, pasadas las 20:00 horas, aún no había llegado el vehículo funerario. “Es una falta de todo”, dijo una residente. “Ni siquiera morirse se puede con dignidad en este país. Si fuera una personalidad, ya todo estuviera resuelto”.
Según testimonios, media hora después de hacerse viral la denuncia en Facebook, se informó en un grupo de WhatsApp que un carro fúnebre iba en camino. Sin embargo, el vehículo enviado no pudo acceder al lugar y se requirió esperar otro que finalmente logró transportar el cadáver hasta Alamar, y de ahí a Medicina Legal.
Hernández Ramos fue recordada por sus allegados como “una gran amiga, alegre, luchadora, emprendedora y madre ejemplar”. La noticia de su fallecimiento, sumada a las precarias condiciones del proceso post mortem, provocó una oleada de comentarios en redes sociales que denunciaron la descomposición de los servicios públicos en la isla.
“Mi madre murió y no apareció nunca el carro. La enterré en un riquimbili”, relató un usuario en redes sociales, ilustrando que la situación no es un hecho aislado. Otras personas aseguraron haber vivido experiencias similares, incluyendo la necesidad de trasladar ataúdes en carretillas o esperar durante horas en hospitales y morgues.
La indignación creció cuando algunos usuarios compararon la situación con los lujos de los dirigentes del régimen, como los viajes recientes del gobernante cubano por Europa del Este. “Mientras el pueblo no puede ni enterrar a sus muertos, Díaz-Canel anda de paseo”, escribió uno.
Decenas de personas expresaron su frustración por la falta de recursos y empatía del sistema. Algunos culparon directamente al Gobierno, mientras otros pidieron organización popular para exigir respeto y dignidad. “Hay que hacer algo ya. Estamos en el siglo XXI y ni morir se puede en paz”, señaló un comentarista.
Este caso, expuesto públicamente, ha puesto nuevamente en evidencia el colapso de los servicios básicos en Cuba, donde incluso la muerte se ha vuelto una carga más para las familias. Lejos de resolverse, la situación parece empeorar con el paso del tiempo y la desidia oficial.