
La venta de balitas de gas licuado en dólares a través de la Supermarket23 volvió a generar críticas entre cubanos, luego de que varios usuarios denunciaran cobros adicionales, cilindros oxidados y requisitos de compra que elevan el precio final por encima de los 60 dólares.
Las quejas se multiplicaron esta semana en redes sociales tras una publicación del periodista Alberto Arego en Instagram, donde un cliente mostró el estado del cilindro recibido por su familia en Cuba.
“Este artefacto me lo trajo Supermarket23, me cobraron 64 dólares porque traían dos libras de carne también”, denunció el usuario, quien explicó que no estaba en casa cuando llegó el pedido y que el paquete fue recibido por su suegra.
En la imagen compartida se observa una balita con señales visibles de óxido, hecho que provocó decenas de reacciones de otros compradores que aseguraron haber vivido experiencias similares.
Varios comentarios coincidieron en que el precio promocionado de 29 dólares termina siendo mucho mayor debido a las condiciones impuestas por la plataforma. “Me pasó, le compré una a mi mamá y tuve que completar 50 dólares y al final fueron 64 y pico. Es un robo”, escribió un internauta.
Otra usuaria afirmó: “No permiten comprar más de una y encima te hacen comprar más cosas hasta que llegue a un valor mínimo de 50 dólares”.
Las críticas también apuntaron al origen del producto. “Eso es de aquí mismo, ese es el mismo gas que nos toca por la libreta y lo están vendiendo en USD”, comentó otra cubana indignada por el mecanismo de comercialización en medio de la crisis energética que enfrenta el país.
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Desde Miami, la cubana Mayre Pérez publicó un video en Facebook donde explicó las dificultades que encontró para enviar gas a sus familiares en la isla.
Según relató, aunque la balita aparece anunciada por 29 dólares, el sistema obliga a completar una compra mínima de 50 dólares para procesar el pedido. Además, cada artículo añadido genera un costo de envío independiente.
“Es un descaro tras otro descaro”, expresó Pérez. “La balita de gas es 29 pesos, pero no puedes comprarla sola”. De acuerdo con sus cálculos, el monto total termina rondando los 65 dólares. “Es para sacarnos dinero, para exprimirnos hasta lo último”, añadió.
Otros cubanos en la diáspora respaldaron esas denuncias. Rosa Díaz de la Rocha comentó: “Yo acabo de mandar una balita de gas y unas boberías y pagué 68 dólares”.
Ruben Prieto aseguró que su compra superó los 60 dólares, mientras una usuaria residente en Europa mostró una factura final de 63.66 euros, incluidos casi 12 euros solo por concepto de entrega.
Katia Reyes Reyes explicó que el sistema de cobros responde a una estrategia comercial diseñada para obligar al cliente a incrementar el gasto. “Como tiene que comprar obligado para llegar a 50, te cobran el envío de cada producto por separado”, señaló.
Algunos comentarios responsabilizaron directamente al Estado cubano. “Supermarket es del gobierno”, escribió AriagnaAlain Capote. Investigaciones periodísticas han vinculado a Supermarket23 con la empresa estatal Alcona, perteneciente al grupo Flora y Fauna del Ministerio de Agricultura.
La polémica ocurre en medio de una de las peores crisis de abastecimiento de gas licuado en Cuba en años recientes. Más de la mitad de los 1.7 millones de clientes registrados no pudo acceder al servicio durante las distribuciones de abril de 2026.
En provincias como Matanzas, miles de hogares llevan meses sin recibir suministro regular, mientras CUPET suspendió de forma indefinida la distribución en territorios orientales desde enero.
Pese a las críticas, muchas familias continúan recurriendo a estas compras por falta de alternativas. “Ellos saben y nosotros también, que mientras tengamos familia allá seguiremos alargando la resingueta”, resumió Dione Oliva en uno de los comentarios más compartidos sobre la controversia.

