
En Hialeah, las agencias de envíos a Cuba están experimentando un notable aumento en las últimas dos semanas. La actividad está por encima de lo usual para la etapa previa al fin de año. Según pudo recabar un equipo de Periódico Cubano que recorrió varias de estas agencias, hay un temor generalizado de que Donald Trump, al asumir la presidencia en enero próximo, pueda decretar restricciones en la actividad de paquetería hacia Cuba.
Desde Estados Unidos se envían continuamente productos a la Isla, desde los bultos familiares hasta las importaciones que hacen las Mipymes cubanas. Son millones de dólares al mes, desde carne de pollo hasta automóviles.
A pesar de las elevadas tarifas por libra en la paquetería, los cubanos residentes en el sur de la Florida han optado por hacer más envíos, motivados por la necesidad de apoyar a sus seres queridos en medio de la crisis económica que golpea a Cuba. La familia, como valor central, sigue siendo el motor de esta constante interacción, a pesar de los costos y dificultades.
En una de las muchas agencias de envío en Hialeah, los rostros de los cubanos reflejan una mezcla de frustración y determinación. Sentados en las salas de espera, los clientes sostienen bolsas y cajas con productos que, a pesar de ser considerados de uso común en los EEUU, son artículos de lujo en la Isla: alimentos no perecederos, medicamentos, ropa y productos de higiene personal.
Carlos Rodríguez, un hombre de 45 años originario de La Habana, le contó a Periódico Cubano que desde hace 15 años envía “cositas” a sus familiares y amigos en Cuba. Ese tiempo le ha permitido constatar cómo ha subido el precio de la libra
“Hace unos meses, mandaba una caja de 10 libras por 40 dólares. Hoy, con suerte, envío lo mismo por 70 o 80 dólares. Es un golpe fuerte, pero no hay otra opción. Mi familia está allí, pasando trabajo, y tengo que ayudar”, afirma mientras prepara una caja con latas de atún y spam.
Muchos de los cubanos entrevistados por Periódico Cubano coinciden en que, aunque el costo del envío es elevado, la necesidad de enviar ayuda humanitaria a la Isla prevalece. La crisis económica que azota a Cuba, agravada por las políticas del régimen castrista, ha dejado a miles de familias en una situación de pobreza extrema, donde la escasez de alimentos y medicamentos es una constante. La única vía de supervivencia es tener un familiar en el extranjero.
Uno de los aspectos que más resalta entre los entrevistados es la preferencia por enviar productos tangibles, como alimentos, en lugar de remesas en dólares. “El dinero se pierde en las tiendas de MLC (moneda libremente convertible), que son del gobierno. Mandar dinero allá es como echarlo al mar, les venden productos muy caros”, comenta María Elena González, residente de Miami y madre de dos hijos en Cuba.
La mujer explica que, aunque su hija ha intentado comprar algunos productos en las tiendas en MLC, la mayoría de las veces no hay nada disponible. “Prefiero mandar arroz, aceite, pasta… cosas básicas que pueden durar. Al menos sé que mi hija las va a recibir y no las van a vender en el mercado negro, como pasa con el dinero”, agrega con tono de indignación.
El descontento con las políticas del gobierno cubano es palpable en cada conversación. Los envíos, aunque necesarios, no dejan de ser un recordatorio de la opresión económica y social que enfrentan los cubanos en la isla. Mientras tanto, la familia sigue siendo el núcleo de la solidaridad, el único respiro en medio de un sistema político que parece indiferente a las necesidades del pueblo.
Las agencias de envío de paquetes a Cuba en Hialeah están abarrotadas de alimentos no perecederos como arroz, aceite, frijoles, azúcar, pastas, galletas, café y leche en polvo. También hay medicamentos y suplementos, desde antibióticos hasta pastillas para enfermedades crónicas.
Para otras comunidades latinas en EEUU resulta increíble como el exilio cubano también tiene que encargarse de enviar productos de higiene personal como jabones, shampoo, detergentes y hasta toallas sanitarias.
Este sacrificio pone de relieve la grave crisis que enfrenta los cubanos en la Isla, donde la política del régimen castrista ha impedido que los ciudadanos tengan acceso a bienes básicos y servicios médicos esenciales.
“El régimen lo que hace es que nos obliga a ser los proveedores de nuestra gente. Ellos (el gobierno) tienen el control de todo, y nosotros, los que estamos fuera, tenemos que luchar con todo lo que podamos para que nuestros seres queridos sobrevivan”, comentó otro de los que esperaban por su turno para consolidar su encomienda hasta Matanzas donde vive su madre.