
Cubanos consultados en La Habana atribuyeron las recientes protestas populares al cansancio acumulado por los apagones, la falta de agua, la escasez de alimentos y el deterioro de las condiciones de vida, en medio de una nueva escalada de la crisis energética nacional.
El portal Cubanet salió a las calles de la capital para recoger el sentir de la población. Las declaraciones fueron vertidas en momento de una compleja situación energética donde la mitad de la isla estaba desconectada del sistema eléctrico. Según la versión oficial, hay una crónica escasez de combustible y se presentaron averías en importantes termoeléctricas como Felton y Guiteras.
“La gente está cansada”, resumió uno de los entrevistados al referirse a las protestas registradas en los últimos días y durante la noche anterior en distintos puntos de La Habana.
Según su testimonio, las personas recurren a la calle como forma de expresar la desesperación provocada por la falta de corriente, agua y gas para cocinar. El entrevistado señaló que muchas familias tienen niños, ancianos y alimentos que se echan a perder por los cortes prolongados de electricidad.
La Habana en su peor momento en los últimos 60 años
Otro habanero, de 62 años, afirmó que nunca había visto una situación tan grave en la capital. Describió un escenario marcado por la falta de luz, los problemas para acceder al agua y las dificultades para conseguir comida.
“No hay ni comida para comer, no hay nada”, dijo, al explicar que la crisis golpea de forma directa la vida cotidiana de las familias. Sus palabras reflejan el impacto social de una crisis que ya no se limita a los apagones, sino que abarca alimentación, higiene, transporte y servicios básicos.
Hay personas que comen de la basura
Una de las declaraciones más crudas recogidas en el material describe la presencia de personas que sobreviven comiendo de la basura. Un entrevistado afirmó que la economía del país está “muy jodida”, que no hay petróleo y que la falta de combustible impide incluso la recogida de desechos.
En su testimonio, aseguró que muchas personas viven de lo que encuentran entre los residuos y afirmó que él mismo había comido de la basura la noche anterior. La escena retrata el nivel de deterioro social acumulado bajo la actual administración cubana.
Cuba necesita un cambio “casi radical”
Varios entrevistados consideraron que las protestas pueden convertirse en un camino hacia un cambio en Cuba. Uno de ellos señaló que solo una movilización conjunta del pueblo podría abrir paso a una transformación definitiva.
Sin embargo, también hubo voces escépticas que aseguraron que las protestas “no van a resolver nada”, aunque reconocieron el agotamiento por la situación nacional.
La crisis también aparece vinculada a la emigración. Un joven de 39 años, licenciado en Educación Informática y oriundo de Ciego de Ávila, dijo que Cuba necesita un cambio “casi radical”.
Según su testimonio, muchas personas se van por motivos económicos, por la falta de trabajo, comida y oportunidades. La percepción recogida en las entrevistas apunta a un país donde la crisis energética funciona como síntoma de un deterioro mayor, asociado al mal manejo económico de la cúpula castrista y a la pérdida de expectativas entre amplios sectores de la población.