
Una de las novedades menos comentadas de las nuevas reglas ganaderas aprobadas en Cuba permitirá que personas naturales se dediquen a engordar ganado vacuno para la producción de carne aunque no sean propietarias ni poseedoras de tierras.
La posibilidad aparece en la Resolución 162/2026 del Ministerio de la Agricultura, publicada el 9 de septiembre en la Gaceta Oficial de la República de Cuba. La norma forma parte del amplio paquete legislativo agrario aprobado por el gobierno y entrará en vigor 30 días después de su publicación, es decir, el 9 de octubre de 2026.
La disposición amplía el alcance de la flexibilización del sacrificio y comercialización de carne de res, pero contiene una precisión importante: técnicamente no autoriza cualquier modalidad de crianza ganadera sin tierra, sino específicamente la ceba de determinados animales machos.
Quién podrá cebar ganado en Cuba sin tener tierras
El artículo 4 establece que las personas naturales que tengan “condiciones para la ceba” de animales machos clasificados como terneros y añojos podrán realizar esta actividad sin necesidad de ser propietarios o poseedores de tierras.
La ceba consiste en alimentar y engordar los animales hasta que alcancen las condiciones necesarias para su posterior comercialización o sacrificio. Por tanto, la excepción está dirigida a esa etapa productiva y no equivale a una autorización general para establecer rebaños reproductores sin terrenos.
La resolución tampoco dice que estas personas puedan utilizar libremente tierras estatales, ociosas o pertenecientes a terceros para mantener los animales. La norma se limita a eliminar la obligación de poseer tierra y exige que el interesado tenga las condiciones necesarias para efectuar la ceba.
Este punto resulta especialmente significativo después de casos como el de un productor que en junio denunció una multa de 200.000 pesos por mantener ganado sin disponer de tierras propias. La nueva resolución, sin embargo, no establece que situaciones anteriores queden automáticamente legalizadas.
Qué trámites deberán cumplir los cubanos que críen ganado sin tierras
No bastará con comprar un ternero y comenzar a engordarlo. El propio artículo 4 impone dos requisitos expresos a quienes se acojan a esta modalidad: inscribir cada animal en el Registro Pecuario correspondiente y solicitar una licencia sanitaria ante la autoridad competente.
Además, cuando llegue el momento del sacrificio, seguirán existiendo controles veterinarios y administrativos. El productor tendrá que obtener el certificado de sacrificio, tramitar el pase de tránsito y llevar el animal a un matadero o losa de sacrificio autorizada con servicio de inspección veterinaria.
La regulación fija igualmente pesos y porcentajes según la categoría. Por ejemplo, los toros podrán sacrificarse al alcanzar como mínimo 370 kilogramos; para los toretes se establecen 300 kilogramos y una tasa de extracción del 40 %. Las novillas y vacas consideradas no aptas para reproducción también quedan sometidas a límites específicos.
Criar ganado sin tierras no significa poder vender carne libremente
La nueva modalidad tampoco crea un mercado completamente libre. Una vez determinado el potencial de producción de carne, los productores deberán definir durante la contratación con el balancista municipal cuánto entregarán a los destinos aprobados y cuánto reservarán para autoconsumo. Los precios y las cantidades podrán pactarse por acuerdo.
Después del sacrificio, el propietario podrá consumir la carne o comercializarla en destinos autorizados y reclamar productos como carne, sangre, cuero y vísceras. Todo ello deberá cumplir las normas de calidad, inocuidad y sanidad animal.
El cambio supone una flexibilización frente al sistema adoptado en 2021, cuando el gobierno permitió a productores privados comercializar carne de res bajo numerosas condiciones, entre ellas compromisos estatales y requisitos sobre el crecimiento de la masa ganadera.
La apertura ocurre además en medio del fuerte deterioro del sector. Datos oficiales divulgados por Granma indicaron que Cuba cerró 2024 con cerca de tres millones de vacunos, casi 400.000 menos que un año antes. En ese contexto, permitir la entrada de personas sin tierras a la ceba de ganado busca ampliar la producción, aunque la disponibilidad de alimento, agua, instalaciones y servicios veterinarios seguirá condicionando hasta dónde puede llegar la medida.