
Hilda nació el primero de septiembre de 1926 en Ciego de Ávila junto a su hermana melliza Teresa. Un siglo después, celebró sus 100 años en Miami rodeada de familiares y amigos, pero hubo una persona cuya ausencia hizo que la celebración no fuera completamente perfecta: su hermana, con quien compartió desde el primer día de vida.
Las dos mujeres son idénticas y durante décadas fueron reconocidas por el gran parecido que existe entre ellas. Aunque hoy están separadas por la distancia, Hilda asegura que el vínculo entre ambas permanece intacto.
Teresa continúa viviendo en Cuba y Hilda reside en Miami, pero mantienen una comunicación diaria. Según contó la centenaria, cada día llama a su hermana para conversar y escuchar su voz.
“Ella dice que venga pronto, que venga pronto para acá, que tiene deseos de verme”, explicó Hilda al hablar del mayor anhelo de Teresa.
Después de tres años sin poder verla personalmente, el sueño de ambas es reencontrarse nuevamente. Para Hilda, ese abrazo sería el regalo más importante que podría recibir.
Una llegada inesperada a Miami a los 97 años
La historia de Hilda también está marcada por un cambio de vida que pocos imaginarían a una edad tan avanzada. La cubana llegó a Miami cuando tenía 97 años, dejando atrás su vida en la isla para comenzar una nueva etapa junto a parte de su familia.
Al recordar aquel momento, Hilda describe la llegada a Estados Unidos como una experiencia llena de emoción.
“Imagínate, vine a Miami a los 97 años. Fíjate qué emoción tan grande cuando he llegado. Una alegría tremenda”, contó.
Para ella, llegar a este país representó un cambio importante y una oportunidad para estar más cerca de sus familiares.
“Venir de Cuba a este país, fíjate qué diferencia”, expresó.
Actualmente, Hilda asegura sentirse acompañada porque tiene una familia numerosa en Miami.
“Todavía tengo bastante familia aquí, mucha familia”, explicó.
Un cumpleaños lleno de emociones, pero con una ausencia especial
La celebración por sus 100 años fue un momento que recuerda con alegría. Hilda recibió sorpresas, cariño y la compañía de sus seres queridos.
“Cuando yo vi qué sorpresa, qué alegría tan grande. Eso estuvo bueno”, recordó emocionada.
Sin embargo, cuando le preguntaron qué le faltó a ese cumpleaños para ser perfecto, respondió sin dudar:
“Mi hermana”.
Para Hilda, ningún festejo puede compararse con la emoción de volver a estar junto a Teresa después de tantos años separadas.
Aunque su hermana desea viajar para verla, la situación actual hace difícil concretar ese encuentro.
“Ella quiere que yo vaya, pero ¿de qué manera si eso está malo?”, explicó al referirse a las dificultades que existen para realizar el viaje.
Dos hermanas, dos matrimonios y una familia unida
La historia de Hilda y Teresa tiene otra coincidencia poco común. Ambas hermanas terminaron casándose con dos hermanos.
Hilda recordó que primero comenzó su relación con quien sería su esposo, Hipólito Simu. Tiempo después, Teresa inició una relación con el hermano de Hipólito.
“Yo me hice novia del esposo mío y luego, a poco tiempo, unos años, ella se hizo novia del hermano de mi esposo”, relató.
Esa coincidencia hizo que sus familias quedaran todavía más conectadas.
“Nuestros hijos son casi hermanos, porque los padres son hermanos y las madres igual”, explicó.
Con el paso del tiempo, ese vínculo familiar se mantuvo entre Cuba y Miami, donde permanecen sus descendientes.
Una mujer independiente a los 100 años
A pesar de haber llegado al siglo de vida, Hilda asegura que conserva su independencia y que continúa realizando muchas actividades por sí misma.
La centenaria cuenta que todavía puede caminar, bañarse sola y encargarse de sus asuntos diarios.
“Yo puedo de todo. No tengo límites para nada”, afirmó.
También mantiene su gusto por arreglarse y vestirse bien. La edad no le ha quitado el deseo de sentirse bonita y cuidar su apariencia.
Sobre su estado de salud, explica que no tiene grandes problemas médicos.
“Yo tomo medicina para la vista nada más. Y no padezco de diabetes ni de nada”, señaló.
Además, asegura que se cuida con hábitos sencillos. Dice que no come demasiado y que prefiere cantidades pequeñas.
“No, yo no como mucho, yo como poquito”, comentó.
Entre sus costumbres está tomar el sol y mantenerse activa.
“Me baño en sol también”, explicó.
El secreto de Hilda para vivir feliz
Cuando le preguntan cuál es la clave para llegar a los 100 años con energía y optimismo, Hilda habla de una actitud positiva ante la vida.
La cubana considera que es importante disfrutar, no preocuparse demasiado y enfrentar cada situación con tranquilidad.
A los jóvenes les deja un mensaje basado en su propia experiencia
“Divertirse, no pensar en nada y echar para adelante”.
Hilda asegura que se siente feliz y que intenta no cargar con preocupaciones.
“Soy contenta y no pienso en nada. Cualquier cosa que se presente, para adelante, y vas a ver que feliz se vive”, afirmó.
A sus 100 años, la centenaria mantiene una rutina sencilla, una familia que la acompaña en Miami y un deseo que sigue pendiente: volver a encontrarse con Teresa, la hermana con la que comenzó esta historia hace exactamente un siglo.