
Un segundo cubano, identificado como Roberto Pérez Quincosa, fue arrestado esta semana en el Aeropuerto Internacional de Miami por introducir aves vivas de contrabando desde La Habana.
Según Telemundo 51, el hombre quedó detenido el martes después de que agentes aduaneros encontraran 11 animales ocultos en tubos de rulos para el cabello durante una inspección corporal.
Los rulos tenían perforaciones a lo largo de su superficie y estaban cerrados con un material parecido a una malla. Además, aparecían agrupados con cinta aislante negra. En su interior, los agentes encontraron cinco ejemplares identificados como Cuban Bullfinch y otros seis descritos como Cuban Melodious finch.
Pérez Quincosa, con residencia legal en Estados Unidos, enfrenta una acusación por introducir mercancías de contrabando al país. Su detención ocurrió después de otro caso similar en la misma terminal aérea, donde las autoridades descubrieron a un pasajero procedente de la Isla con diez aves escondidas en la ropa interior.
Según el documento judicial, los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) revisaron primero el equipaje de Pérez Quincosa sin encontrar los animales. Sin embargo, el registro corporal posterior permitió localizar los 11 tubos que utilizaba para transportar los pájaros de manera oculta.
Durante el interrogatorio, Pérez Quincosa dijo a los investigadores que pretendía criar dichas especies y venderlas en EEUU por entre 100 y 120 dólares cada una.
Cubano arrestado tras esconder aves en su ropa interior
El otro detenido fue identificado como Alberto Hernández Castillo, un cubano de 40 años cuyo caso fue dado a conocer a principios de esta semana. Según el reporte policial citado por Local 10, había llegado el domingo desde La Habana en un vuelo de World Atlantic Airlines y aseguró que regresaba de visitar a familiares.
Hernández Castillo afirmó que no tenía nada que declarar. No obstante, un investigador de Seguridad Nacional describió un “bulto inexplicable” en la parte delantera de la pelvis y la cintura, además de señales de nerviosismo. Esas observaciones motivaron una inspección corporal que permitió descubrir los recipientes sujetos a su ropa interior.
Los oficiales encontraron seis cilindros de plástico transparente, envueltos en cinta adhesiva y con una malla negra cerca de las aberturas. Dentro había ocho semilleros cariamarillos y dos picogordos azules. Las diez aves estaban vivas cuando fueron localizadas, aunque la información disponible no detalla su estado de salud posterior.
A diferencia de Pérez Quincosa, Hernández Castillo sostuvo que llevaba los animales para “uso personal”. Después ejerció su derecho a guardar silencio. Los investigadores señalaron que no encontraron pruebas de que hubiera presentado la documentación necesaria para importar las aves. El hombre enfrenta un cargo federal de contrabando.
Hernández Castillo compareció el lunes ante un tribunal federal de Miami y quedó en libertad bajo una fianza personal de 25.000 dólares. Esa cifra corresponde a las condiciones de liberación durante el proceso, no a una multa ni a una condena.