
La cúpula militar venezolana ha experimentado su primer reajuste significativo tras la captura de Nicolás Maduro, con la destitución del general Javier Marcano Tábata, hasta entonces responsable de la guardia de honor presidencial.
De acuerdo con el reporte de BBC Mundo, la orden de su destitución fue emitida por la presidenta interina del país, Delcy Rodríguez, quien asumió el cargo el lunes. La decisión llega pocos días después de la operación estadounidense que derivó en la detención del exmandatario en Caracas y su posterior traslado a Nueva York para enfrentar cargos federales relacionados con el narcotráfico.
Marcano Tábata no solo estaba al frente del cuerpo encargado de la seguridad directa del jefe de Estado, sino que también dirigía la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), uno de los organismos más temidos del aparato de seguridad venezolano.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la DGCIM ha cumplido un rol fundamental en la represión de las personas críticas con el régimen chavista, cometiendo múltiples violaciones a los derechos humanos desde el año 2013, al menos.
El ejército de Venezuela declaró que 23 de sus miembros, incluyendo cinco generales, fallecieron por el ataque estadounidense. A ellos se suman los 32 cubanos que el régimen castrista ha reconocido públicamente como víctimas mortales de la operación ordenada por Donald Trump.
La caída de Maduro dejó en evidencia graves fallos en el sistema de protección del poder político, un factor que analistas consideran clave en la salida de Marcano Tábata. Su sustituto será el general Gustavo González López, antiguo jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).
Esta institución también ha sido señalada por organismos internacionales por prácticas represivas, violaciones sistemáticas de derechos humanos, incluyendo torturas y detenciones arbitrarias, lo que confirma la continuidad en el perfil del aparato de seguridad más que un giro institucional.
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En paralelo, el nuevo escenario político ha elevado la presión externa. El presidente de Estados Unidos ha afirmado que mantiene contactos con el gobierno interino de Venezuela y ha condicionado cualquier entendimiento al cumplimiento de exigencias estratégicas, entre ellas las relacionadas con la industria petrolera venezolana.
Desde Caracas, Rodríguez ha alternado mensajes de rechazo a la captura de Maduro con llamados a explorar canales de cooperación internacional. La destitución del general Marcano Tábata se interpreta como un intento de consolidar lealtades internas en un contexto de extrema fragilidad política y militar.

