
Más de un año después de ser expulsada de Estados Unidos, la cubana Heidy Sánchez Tejeda continúa en la Isla sin poder reencontrarse con su esposo y su hija pequeña, a pesar de que la petición familiar presentada por su marido fue aprobada en junio de 2025.
La mujer permanece en San José de las Lajas, Mayabeque, mientras espera avanzar en el proceso consular que le permitiría regresar a Florida.
“Ya pasó un año. He dado entrevistas a todas las cadenas en el mundo. A todas. ¡Y no ha pasado nada!”, declaró Sánchez en el reportaje “Náufragos en La Habana”, publicado por el medio salvadoreño El Faro.
El equipo periodístico encontró a la cubana en su vivienda de Mayabeque, donde coincidió temporalmente con su hija. La menor había viajado a Cuba acompañada por su abuela paterna y debía regresar pocos días después a Estados Unidos, país donde reside junto a su padre.
Heidy está separada de Carlos Yuniel Valle, un cubano nacionalizado estadounidense que vive en Florida. La pareja contrajo matrimonio en enero de 2022 y posteriormente tuvo una hija mediante fertilización in vitro.
La deportación que rompió a una familia en Florida
El proceso que llevó a la separación comenzó el 24 de abril de 2025, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron a Heidy durante una cita migratoria en Tampa y posteriormente la enviaron a Cuba.
La cubana había llegado a Estados Unidos en 2019 y permanecía bajo supervisión migratoria mediante un formulario I-220B, además de contar con una orden de deportación pendiente.
Cuando recibió la notificación de que sería expulsada del país, Heidy aseguró que los agentes le explicaron que su hija, por ser ciudadana estadounidense, permanecería en territorio norteamericano, mientras ella sería enviada a Cuba.
“Entonces me dijeron: “quedas en custodia de ICE. La niña es americana, ella se va, pero tú te quedas, vas deportada para Cuba”. Así”, relató.
La separación ocurrió cuando la niña tenía alrededor de un año y medio. Según el testimonio de la madre, todavía amamantaba a la menor cuando fue obligada a abandonar Estados Unidos.
“Se siente horrible. Ahí mi mundo se me cayó, el alma se me salió del cuerpo. Tener que separarme de la niña, que tenía un año y medio”, recordó.
Una aprobación migratoria que todavía no permite el regreso
En junio de 2025, la familia recibió una noticia que abrió una posibilidad de reunificación: la solicitud presentada por Carlos Valle para su esposa fue aprobada.
Sin embargo, ese documento no representaba el regreso inmediato a Estados Unidos. Heidy todavía debía completar otras etapas del proceso, incluyendo entrevistas consulares y posibles trámites migratorios adicionales.
“Me piden que debo volver a llevar evidencias de la relación, esto no lo quisieron ver. Ya estoy cansada de tanta entrevista y documentos. ¡Y no pasa nada! Ya pasó un año y no hay una respuesta”, afirmó.
La cubana explicó que entregó fotografías y documentos que muestran distintas etapas de su relación con Valle, desde el noviazgo hasta el matrimonio, el embarazo y el nacimiento de su hija.
Mientras espera una respuesta, intenta mantener la conexión con la niña mediante llamadas y videollamadas. Según contó, participa en sus rutinas diarias y la acompaña a distancia antes de dormir.
“Tengo que cantarle para que ella se duerma por las noches y echarle un cuento”, explicó.
Durante la entrevista con El Faro, Heidy preguntó a su hija por qué ella no podía viajar a Tampa. La menor respondió: “Poque le faltan los papeles”.
La madre aseguró que la separación ha afectado emocionalmente a la pequeña y que la familia recibe apoyo especializado para enfrentar la situación.
“Ella tiene trauma. Siempre le pregunta a la gente ¿cuándo te vas? ¿Por qué te vas? Aunque lo acabe de conocer. Todos estamos conversando con un especialista”, señaló.
Más de un año después de su deportación, Heidy mantiene el mismo objetivo: regresar a Estados Unidos para reunirse con su esposo y su hija.
“Lo único que me interesa es la reunificación familiar con mi esposo y con mi niña”, afirmó.