
Marines de la 24ª Unidad Expedicionaria de Estados Unidos ejecutaron nuevas maniobras aéreas nocturnas sobre el Mar Caribe, según imágenes divulgadas por el Comando Sur, en una nueva demostración militar de Washington cerca de Cuba.
El despliegue fue ejecutado en medio del aumento de tensiones con el régimen de La Habana por sus vínculos armamentísticos con Rusia e Irán. En ese sentido, los ejercicios fueron vistos como una demostración de fuerza por parte de la administración de Trump, quien ha mostrado interés político en Cuba desde hace meses.
El material fue publicado en la cuenta de X del Comando Sur de Estados Unidos. En las imágenes aparecen un KC-130J Super Hercules, del Escuadrón de Transporte de Reabastecimiento Aéreo VMGR-253, y un V-22 Osprey, aeronave capaz de operar como helicóptero y avión. Las operaciones incluyeron despegues, aterrizajes y reabastecimiento de combustible en vuelo.
SOUTHCOM presentó los ejercicios como parte de la Operación Southern Spear, una campaña militar impulsada por el Departamento de Guerra para reforzar la presencia estadounidense en la región. Sus objetivos declarados son frenar el tráfico ilícito de drogas, contener amenazas hostiles y proteger el territorio continental de Estados Unidos.
U.S. Marines with @The24MEU participate in takeoff and landing procedures and air-to-air refueling with a @USMC KC-130J Super Hercules assigned to Aerial Refueler Transport Squadron (VMGR) 253, over the Caribbean Sea.
U.S. military forces are deployed to the #SOUTHCOM area of… pic.twitter.com/lo7izGVH9N
— U.S. Southern Command (@Southcom) June 15, 2026
Las maniobras forman parte de una secuencia de movimientos militares que Washington ha incrementado en el Caribe durante 2026.
Y es que Cuba aparece como un punto central de esa estrategia por su cercanía geográfica, la presencia de la base naval estadounidense en Guantánamo y las señales de cooperación militar del régimen con gobiernos adversarios de Estados Unidos.
Ejercicios anteriores
El 29 de mayo, más de 1.300 marines desplegados en la zona asumieron funciones como Fuerza de Combate Litoral-24, bajo el mando del coronel Ryan Lynch. La unidad sustituyó a la 22ª Unidad Expedicionaria y opera desde Puerto Rico y desde el USS Fort Lauderdale.
Ese mismo día, el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, sostuvo un encuentro en el perímetro de la Base Naval de Guantánamo con el general cubano Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero y jefe del Estado Mayor de las FAR.
El contacto fue considerado inusual por medios internacionales y ambas partes lo describieron como “positivo”.
Días después, el 4 de junio, marines realizaron ejercicios de inserción rápida con cuerda desde un helicóptero UH-1Y Venom dentro de la base estadounidense. La operación mostró capacidad de asalto inmediato a poca distancia del territorio cubano, controlado por un aparato militar que durante décadas ha sostenido al poder político en la Isla.
Visita del Secretario de Guerra a Guantánamo
La tensión subió el 10 de junio, cuando el secretario de Guerra, Pete Hegseth, visitó Guantánamo por segunda vez y proclamó la llamada “Doctrina Donroe”.
“La Doctrina Monroe no solo sigue viva; no solo sigue vigente el Corolario Roosevelt, sino que ahora tenemos la Doctrina Donroe. Estamos recuperando nuestro hemisferio”, declaró.
Hegseth también envió un mensaje directo al gobierno de Miguel Díaz-Canel, advirtiéndole sobre el riesgo que significaría intentar obtener armamento que pusiera en riesgo la seguridad de Estados Unidos.
“Sería poco prudente que el gobierno de Cuba intentara adquirir u obtener acceso a tipos de armamento capaces de alcanzar esta base o el territorio continental de Estados Unidos.
“Estarían invitando a una confrontación que no solo no desean, sino que tampoco podrían soportar”, añadió.
La advertencia llegó después de un reporte de inteligencia citado por Axios en mayo, el cual aseguraba que Cuba habría recibido más de 300 drones militares de Rusia e Irán desde 2023. El informe también mencionó escenarios discutidos para usar esos equipos contra Guantánamo, buques militares e incluso Key West.
“Lo que ocurra con el futuro de Cuba está en manos del presidente de los Estados Unidos y del liderazgo de Cuba. Pase lo que pase, el Departamento de Guerra estará preparado y posicionado para cualquier eventualidad posible”, finalizó Hegseth.