
Roberto Carlos Chamizo González, un cubano de 37 años, se hizo conocido por su intento de contacto entre La Habana y Washington, al viajar con una carta atribuida a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, dirigida al presidente Donald Trump.
Esta gestión fue realizada al margen de los canales diplomáticos tradicionales y, tras su detención por parte de las autoridades federales de EEUU se suscitó un gran revuelo hace algunas semanas.
Ahora, una extensa investigación periodística publicada en el portal Cubanet destapa los negocios ocultos de Chamizo González, quien tiene formación vinculada al Ministerio del Interior (Minint), lo cual explica su cercanía al poder.
El perfil empresarial de Chamizo
Chamizo es conocido por administrar varios negocios de lujo en Cuba, como la hacienda El Patrón, un exclusivo destino turístico, y la empresa Havana Prestige, que ofrece servicios de transporte de lujo.
Además, posee el restaurante Mía Culpa Havana, un espacio orientado a clientes internacionales, y renta apartamentos de lujo en La Habana.
A pesar de su faceta empresarial, diversas investigaciones apuntan a que su verdadero papel podría ser el de un intermediario entre el gobierno cubano y los intereses económicos internacionales, utilizando sus negocios como una fachada para operar en círculos de poder.
Los vínculos con el aparato del Estado cubano
Chamizo no solo se limita a ser un empresario, sino que su conexión con el aparato del Estado cubano es profunda. Se le vincula con la empresa RCCH Investment SL en España y su actividad empresarial está directamente relacionada con el conglomerado militar GAESA, el conglomerado económico del ejército cubano.
Su estilo de vida ostentoso, reflejado en sus redes sociales, y sus viajes a lugares exclusivos como Dubái, Grecia y Miami contrastan con la naturaleza sensible de su misión como mensajero de El Cangrejo.
Además, su presencia en eventos internacionales de alto perfil refuerza su imagen como un hombre de negocios exitoso, pero también podría ser parte de una estrategia para influir en círculos financieros internacionales.

La formación en el Minint
Desde joven, Chamizo estuvo vinculado al Minint, donde fue formado para desempeñar tareas de inteligencia. Estudió en el Instituto Preuniversitario Vocacional “Hermanos Martínez Tamayo”, una academia vinculada a esta institución.
Luego de graduarse de la Universidad de La Habana en 2011 con un título en Contabilidad y Finanzas, fue asignado al Departamento de Operaciones Especiales del Minint y más tarde al Banco Central de Cuba, donde fue entrenado en el monitoreo de actividades financieras internacionales.
Su misión era, entre otras cosas, interactuar con inversionistas extranjeros y personas influyentes para atraer capital a Cuba, una labor que desempeñó en varias ciudades del mundo, incluyendo Londres, Suiza y Dubái.
La conexión con la hacienda El Patrón
Uno de los negocios más destacados de Chamizo es la hacienda El Patrón, ubicada en La Habana del Este.
Lo que comenzó como una pequeña granja porcina fue transformado en un complejo turístico de lujo, pero su expansión ha estado marcada por controversias. Se rumorea que el crecimiento de la hacienda estuvo impulsado por desalojos forzados, con campesinos que perdieron sus tierras sin recibir compensación.
Estos desalojos fueron facilitados por las influencias políticas y económicas de Chamizo y su círculo cercano. El Patrón ha sido promovido como un negocio privado, pero varias fuentes indican que en realidad está relacionado con GAESA, lo que refuerza su vinculación con el aparato estatal.
La familia Chamizo e Imperatori: dos familias cercanas al poder
Chamizo no es el único miembro de su familia vinculado al poder cubano. Su tío, el coronel Miguel Chamizo Trujillo, fue parte de la escolta del comandante Ramiro Valdés Menéndez y luego trabajó en la misión diplomática de Cuba en Londres.
Además, la familia Chamizo mantiene estrechos lazos con los Imperatori, otra familia influyente vinculada a las finanzas del régimen cubano.
Los Imperatori han estado involucrados en varios negocios relacionados con el turismo y las finanzas, y varios apartamentos de lujo que actualmente renta Chamizo pertenecieron en el pasado a esta familia.
A través de su empresa RCCH Investment SL, Chamizo ha logrado proyectarse fuera de Cuba, específicamente en España, donde tiene negocios vinculados al sector turístico.
El restaurante Mía Culpa Havana, por ejemplo, se encuentra en el Hotel Iberostar Grand Packard, propiedad de GAESA, lo que indica que sus operaciones no son completamente privadas, sino que están respaldadas por intereses estatales.
Además, el chef de este restaurante, Ramsés González Méndez, también está vinculado a otros negocios de Chamizo, lo que refuerza la idea de que su red de contactos es extensa y está bien conectada.
Chamizo ha cuidado mucho su imagen pública, utilizando sus redes sociales para proyectar un estilo de vida lujoso. En Instagram, publica fotos de viajes en yates, jets y autos de alta gama, además de mostrar su presencia en eventos exclusivos alrededor del mundo.
Sin embargo, omite información clave, como su verdadera identidad y la naturaleza de sus negocios. Bajo el pseudónimo de Carlos Milán, Chamizo busca distanciarse de su verdadera función como intermediario político y financiero vinculado al régimen cubano.

