
Un hombre de 35 años, identificado como Francisco Alejandro Fernández, fue arrestado ayer martes en Hialeah, meses después de que la madre de su novia, una mujer de 80 años, lo denunciara por abuso verbal y robo.
Según un reporte policial, compartido por Local 10, el sospechoso sometía a la anciana a insultos constantes y tomaba posesión de sus bienes sin su consentimiento. Las primeras denuncias de estas agresiones ocurrieron el 27 de octubre de 2024.
Esa fecha, la víctima contactó a las autoridades desde su vivienda en la cuadra 400 de East 45th Street para quejarse de las agresiones y asegurar que no tenía control sobre su hogar y pertenencias.
De acuerdo con el reporte, Fernández le decía a la víctima que, debido a su edad, su hija era la dueña de todo y que, “por defecto”, él también tenía derecho sobre la propiedad. Esta situación generó un estado de angustia en la anciana, quien temía por su bienestar y vida.
La mujer relató que Fernández y su hija tomaban diariamente los alimentos que ella compraba con sus escasos recursos, dejándola en ocasiones sin comida. Además, aseguró que se aislaba en su habitación por miedo y que la situación le provocaba un estrés constante.
En una ocasión, Fernández irrumpió en el dormitorio de la víctima sin permiso y revisó sus cajones. Cuando ella le exigió que se marchara, él respondió con gritos y afirmó que tenía derecho a hacer lo que quisiera dentro de la casa.
El 4 de febrero, el referido sujeto fue arrestado por allanamiento tras recibir una advertencia previa, luego de que se presentara nuevamente en la vivienda de la víctima. Sin embargo, fue liberado posteriormente.
El martes, las autoridades procedieron con su segunda detención, esta vez bajo el cargo de abuso a una persona mayor o discapacitada con prejuicios. Hasta el miércoles por la tarde, Fernández permanecía en el Centro Correccional Turner Guilford Knight, con una fianza pendiente de fijar.
La hija de la víctima no fue identificada en el informe policial y hasta el momento se desconoce si enfrentará cargos por su participación en los hechos. Las investigaciones continúan mientras las autoridades evalúan posibles medidas adicionales para proteger a la anciana.
La ley de Florida define el abuso de personas mayores como cualquier forma de maltrato físico, emocional, sexual o financiero infringido a una persona de al menos 60 años.
Cuando el abuso no causa una lesión grave o discapacidad permanente, se considera un delito grave de tercer grado, con una pena máxima de cinco años de prisión y una multa de hasta 5.000 dólares. Sin embargo, si el abuso resulta en una gran lesión o discapacidad permanente, el delito se eleva a grave de primer grado, lo que implica hasta 30 años de prisión y una multa que no supera los 10.000 USD.
En cuanto a la explotación financiera de ancianos, las penas varían según el valor de la propiedad robada. Si el monto es inferior a 10.000 USD, el delito es de tercer grado; si se encuentra entre 10.000 USD y menos de 50.000 USD, se considera un delito de segundo grado; y si la cantidad supera los 50.000 USD, el delito es de primer grado, lo que conlleva sanciones más severas.