
Una red de al menos cinco personas ejecutó el robo de 197 sacos de leche en polvo que debían distribuirse por la canasta básica familiar para el consumo de los niños menores de dos años.
Según una investigación preliminar del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI), perteneciente al Ministerio del Interior (Minint), el hecho delictivo se dio en horas de la madrugada cuando los sujetos cargaron un camión en el establecimiento 401 de la empresa EnFrigo, ubicado en Habana del Este.
Además de la afectación a más de 5.000 niños que ahora quedaron sin recibir el producto, el gobierno afirma que el robo significa una pérdida de más de 25 mil dólares, pues esa leche se compró en el mercado internacional a razón de 5.000 dólares por tonelada.
La leche robada debía ser custodiada en el local arrendado por EnFrigo, bajo contrato con la empresa logística de la industria alimentaria, responsable de su distribución nacional. A pesar de que la cámara y el candado del lugar estaban intactos, los ladrones violentaron la seguridad para sustraer el producto.

La rápida acción policial, que generalmente se produce solo cuando el Estado es el agraviado, logró recuperar más del 70% de la leche. El producto fue encontrado en al menos cuatro domicilios diferentes desde donde se comercializaba en el mercado informal.
El monitoreo de redes sociales permitió descubrir la venta ilícita de la leche robada en una cafetería del municipio de Boyeros, donde las libras se vendían a 1.650 pesos cubanos, generando una ganancia estimada superior a 12 millones de pesos para el principal receptador.
Las medidas cautelares de prisión provisional se aplicaron a dos trabajadores mientras continúan las investigaciones para esclarecer toda la cadena de implicados. En paralelo, la empresa EnFrigo tomó acciones administrativas, despidiendo a nueve empleados y sancionando a otros por abandono de puesto.
Cuba enfrenta una escasez total de leche en polvo destinada a niños. Directivos locales atribuyen esta situación al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, que dificulta la obtención de financiamiento para comprar el producto en los mercados internacionales.
Actualmente, el Estado cubano no puede garantizar un suministro constante, y no existen sustitutos médicamente aprobados para los menores de siete años, lo que implica que ante la falta de leche en polvo no se entregará ningún alimento sustitutivo.
A diferencia de otras provincias que han ofrecido mezclas para chocolate como solución temporal, en Sancti Spíritus ni siquiera esa opción está disponible. La producción local de leche fluida es insuficiente, y la poca que se genera se reserva para personas con dietas especiales y niños en zonas productoras.
Paralelamente, en Miramar se vende leche en polvo reenvasada a precios elevados en dólares, alcanzando 8.75 USD por kilogramo, un costo inalcanzable para la mayoría de la población, cuyo salario mínimo es muy inferior.

