
Mario Díaz-Balart, congresista republicano de Florida, ha solicitado una investigación al Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre dos reguetoneros cubanos, Dany Ome y Kevincito El 13, por su actuación en Cuba en presencia de figuras del régimen, incluida la familia Castro.
La petición está basada en la preocupación de que los músicos puedan estar violando las sanciones impuestas por EEUU al gobierno cubano, un tema que genera una creciente controversia.
En una reciente entrevista con la periodista Gloria Ordaz, Díaz-Balart expresó que el concierto de los artistas en Santiago de Cuba, donde se encontraba Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo y nieto de Raúl Castro, plantea serias dudas sobre la legalidad de los eventos.
Según el congresista, la presencia de figuras del régimen en un área VIP podría constituir una violación de las leyes estadounidenses, que prohíben cualquier acción que beneficie al gobierno cubano.
“Uno puede posiblemente obtener permisos para hacer cosas específicas, pero no para lucrar al régimen cubano”, indicó Díaz-Balart, quien subrayó que los conciertos, especialmente aquellos con la participación de miembros del régimen, no están permitidos bajo las sanciones vigentes.
El congresista aseguró que existen pruebas suficientes para abrir una investigación sobre el caso, destacando que este tipo de actuaciones parece ser recurrente entre ciertos músicos cubanos. “Estoy bastante seguro de que hay una violación de la ley norteamericana”, señaló.
Las repercusiones legales de confirmarse estas violaciones podrían ser graves, advirtió Díaz-Balart. Las sanciones podrían incluir desde fuertes multas hasta la prohibición de entrada a EEUU, la revocación de visas e incluso la revocación de la ciudadanía en casos donde se haya obtenido de manera inapropiada o con información incorrecta.
Este caso se complica aún más por la implicación de la madre de Dany Ome, quien es miembro de las Damas de Blanco, un grupo opositor al régimen cubano. Esta relación añade una capa de complejidad política a la situación, en la que se cuestiona si los músicos están siendo utilizados para blanquear la imagen del régimen cubano.
Por otro lado, Kevincito El 13 había generado controversia recientemente al posponer su gira europea, explicando a sus seguidores que esto se debía a su proceso para obtener la ciudadanía, lo que le impedía salir del país durante dicho proceso.
Esto levantó sospechas sobre la posible conexión entre sus conciertos en Cuba y sus gestiones migratorias. Ante quienes critican la mezcla de política y arte, Díaz-Balart fue firme: “Una cosa es el arte, y otra cosa es ser cómplice del terrorismo y de la violación de derechos humanos”.
El congresista también mencionó que su intervención tiene como objetivo asegurar que artistas y otros individuos que violen las sanciones no escapen de las consecuencias.
La situación pone en el centro del debate las relaciones entre la música y la política, y cómo los artistas deben ser responsables de las implicaciones de sus acciones. Hasta el momento, el abogado de los reguetoneros ha declinado hacer comentarios sobre el caso, lo que deja abierta la posibilidad de más desarrollos en esta controversia.