
El mandatario cubano y primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Miguel Díaz-Canel, reconoció que el burocratismo, el formalismo y la inercia dentro de la organización partidista, única legalizada en la Isla, son un freno para el país.
Durante el discurso central de clausura del XI Pleno Nacional del PCC, el burócrata designado por Raúl Castro para ostentar el poder formal mientras él dirige tras bambalinas, dijo que “nosotros no nos podemos permitir en las condiciones actuales, y estoy hablando desde la actitud del Partido (…), que el burocratismo, el formalismo y la inercia sigan siendo frenos”.
La reunión se celebró a puertas cerradas, sin comparecencias a los medios, pero sí se transmitió el discurso de poco más de 30 minutos de Díaz-Canel. El santaclareño de 64 años admitió que en el tercer trimestre de 2025 el Producto Interno Bruto (PIB) decreció un 4%, siendo la crisis energética una de las principales causas de la paralización de las actividades productivas.
La generación térmica se encuentra en niveles críticos, por lo cual se programan apagones de más de 20 horas al día. Además, los precios siguen siendo elevados y las entregas de alimentos normados siguen siendo incumplidas, afectando gravemente a la población cubana.
Sin embargo, como suele suceder, se culpa al “bloqueo de EEUU”. Durante su intervención, Díaz-Canel destacó que Cuba está en una “guerra económica y mediática”, reforzada por las sanciones impuestas por el imperio, las cuales se han intensificado en los últimos meses con la presidencia de Donald Trump.
El mandatario también reconoció que bajo el sistema de centralizado del PCC se está “muy lejos” de poder satisfacer las necesidades alimentarias de la población.
Por su parte, Roberto Morales, secretario de Organización del PCC, señaló que aunque el embargo de EEUU sigue siendo el principal obstáculo, también existen problemas internos derivados de errores y desviaciones que dificultan el avance en áreas clave como la producción alimentaria.
Uno de los temas centrales de la reunión fue la evaluación del programa anticrisis que el gobierno cubano implementó en 2024. Este programa incluye medidas como el aumento del 400% en los precios de los combustibles, severos recortes en el gasto público y la dolarización parcial de la economía.
En ese sentido, Manuel Marrero, primer ministro, aseguró que el programa ha sido ejecutado en “condiciones limitadas” debido a la falta de servicios eléctricos, el acceso restringido a divisas convertibles y las presiones inflacionarias, tanto internas como externas.
El jefe del Gobierno también destacó que el éxito de las reformas dependerá de la capacidad para jerarquizar tareas, integrar actores económicos y asegurar los recursos esenciales, especialmente en sectores como energía y producción nacional. Dijo que lo que ha fallado es la ejecución de los planes y programas que confecciona los burócratas a nivel nacional.
Sin embargo, el economista Pedro Monreal destacó en sus redes sociales que esto es una falacia. “Problemática afirmación. ¿Cuál es la evidencia histórica de que la planificación centralizada ‘realmente existente’ haya generado resultados concretos positivos a largo plazo?”, cuestionó Monreal.
Problemática afirmación. ¿Cuál es la evidencia histórica de que la planificación centralizada “realmente existente” haya generado resultados concretos positivos a largo plazo? pic.twitter.com/urzgvHJVJv
— Pedro Monreal (@pmmonreal) December 13, 2025
La situación económica en Cuba se ha visto agravada en los últimos cinco años. En primer lugar, la pandemia de COVID-19 afectó duramente al país, paralizando sectores clave de la economía. Luego las políticas económicas fallidas del gobierno como la Tarea Ordenamiento, cuyo ejecutor Alejandro Gil Fernández, exministro de Economía, está condenado a cadena perpetua por corrupción y espionaje.
Cuba enfrenta actualmente una emergencia sanitaria. La Isla atraviesa un brote epidémico de dengue y chikungunya, con miles de casos confirmados y al menos 47 muertes, en su mayoría de menores de edad. El gobierno ha sido criticado por su manejo de la crisis sanitaria, lo que agrava aún más el descontento popular.
Sin embargo, el sistema de represión del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas al parecer sigue siendo robusto, lo que limita las posibilidades de una rebelión popular que acabe con el régimen impuesto hace casi 67 años.